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Los islamistas reivindican la victoria en la primera ronda de las legislativas egipcias

Los sondeos apuntan a que un partido salafista logrará el segundo lugar en la primera ronda de la votación

Recuento de las papeletas en El Cairo. FOTOGALERÍA
Recuento de las papeletas en El Cairo. AP

Los primeros días de las elecciones generales en Egipto han confirmado los pronósticos. Los islamistas van en cabeza en el recuento electoral y se anuncian ya como los triunfadores de la primera vuelta de la fase inicial (de las tres previstas), en las legislativas que deberán dar lugar al primer Parlamento elegido en democracia. Así lo han anunciado en un comunicado difundido a través de su página web. Y así lo confirman los sondeos de algunos diarios egipcios. El Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, estaría en primer lugar, seguido por los salafistas El Nur y por los liberales del Bloque Egipcio.

Aunque los resultados parciales que se esperaban hoy no serán hechos públicos hasta mañana en una rueda de prensa que aún no ha sido fijada, el PLJ ha destacado que la provincia donde han recibido más votos en las listas cerradas (en las que se elige solo a partidos), ha sido el Fayum, al sur de El Cairo. Precisamente en esta población se encontraron el día previo a los comicios papeletas marcadas con los candidatos islamistas, según publicó el diario Al Masry Al Youm. Las localidades del Mar Rojo (al este de la capital), El Cairo y Asiut (al sur), han sido las siguientes en volumen de votos a favor del PLJ. La formación política de la cofradía religiosa destacó que existe una mayor competencia con su principal rival, El Nur, en Alejandría, y Kafr el Sheij (noreste). Ambas poblaciones se caracterizan por ser muy conservadoras y por una presencia alta de salafistas.

El PLJ ve también como ganadores a los suyos en las listas abiertas (aquellas de las que se elige a los candidatos individuales). Los miembros de la hermandad van por delante en las circunscripciones de Helwan y Medinet Naser, en El Cairo; en Port Said (al este) y en Asiut (al sur). Mohamed Hussein, un mecánico cairota mostraba su alegría ante las predicciones que la radio anunciaba. “Somos musulmanes, queremos un Gobierno musulmán. Los islamistas son justos y defienden a los pobres. Yo les voté y espero que muchos más les hayan votado”. Hussein considera que una vez lleguen al poder los Hermanos Musulmanes, “todo se arreglará”. “Hasta la gente se irá de Tahrir”, aventura. En la plaza, la preocupación de algunos crecía al conocer los primeros sondeos, también entre los que no están acampados. “Queremos ver la televisión, escuchar música, fumar… Los islamistas lo prohíben todo”, aseguraba Omar Mohamed, un instalador de aparatos eléctricos.

En esta primera vuelta electoral se deciden 168 escaños de los 498 en disputa (otros diez son de libre designación). El Parlamento electo será el responsable de seleccionar a la comisión constitucional. El siguiente tramo se celebrará el 14 de diciembre con una segunda vuelta el 21. Está previsto que la elección finalice el próximo 10 de enero. Un largo proceso electoral que sin embargo, no retenía hoy la atención de los manifestantes, más preocupados por el envío de 21 toneladas de gas lacrimógeno estadounidense en tres cargos de 7 toneladas, el primero de los cuáles se negaron a aceptar ayer los operarios del Canal de Suez. El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, defendió el envío subrayando que no había pruebas de un mal uso del material antidisturbios. “Hemos visto un montón de evidencias circunstanciales pero ninguna prueba real concreta de que se haya hecho un uso indebido del gas lacrimógeno”, señaló Toner. Durante las protestas de la semana pasada los médicos que atendieron a los manifestantes destacaron el efecto letal de estos gases que fueron empleados también contra los hospitales de campaña, según pudo comprobar esta corresponsal.