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NEIL SAMMONDS | INVESTIGADOR DE AMNISTÍA INTERNACIONAL PARA SIRIA

"El Ejército Sirio Libre funciona y lo forman ya miles de desertores"

Amnistía documenta más 3.200 muertes desde que empezó la revuelta y denuncia que el régimen utiliza a sus milicias para atacar a las fuerzas de seguridad y justificar la represión

El régimen de Bachar el Asad no deja entrar a casi nadie. La prensa no se mueve libremente por el país, y las organizaciones pro derechos humanos tienen cortado el acceso. Entre ellas, Amnistía Internacional (AI). "Escribimos casi 20 cartas para entrar", explica Neil Sammonds (Swanley, Reino Unido, 1969), británico que investiga las vejaciones cometidas en Siria contra los manifestantes antigubernamentales. "No suelen contestar, pero esta vez nos dijeron que quizá el año que viene podamos visitar el país. Este año, no".

Sí pueden acercarse hasta la frontera turca y libanesa y contactar en Siria, como llevan haciendo desde hace décadas, con islamistas, comunistas, abogados, ONG... "No falta información, de hecho hay demasiada gracias a los activistas de la redes sociales y YouTube", apostilla Sammonds. Su actual campo de batalla: la guerra abierta entre los militares desertores y el Ejército sirio, y los abusos cometidos en los centros de detención que salpican todo el país.

Pregunta. ¿Qué está pasando en Siria?

Neil Sammonds.
Neil Sammonds. EFE

Respuesta. Tenemos los nombres de más de 3.200 personas que han muerto en los últimos meses por la represión. La mayoría han fallecido en las calles o en funerales. Entre ellos hay 200 niños, 150 mujeres y casi 150 presos. No sabemos cuántos detenidos hay, pero fuentes creíbles nos hablan de unos 15.000. Y casi todos han sido arrestados de forma arbitraria, sin un proceso judicial, sin que les hayan visitado abogados o familiares. Estamos muy preocupados por los abusos que están teniendo lugar en los centros de detención oficiales y no oficiales. Además, durante las últimas semanas es más difícil saber lo que ocurre en Homs, quién se está enfrentando a las fuerzas de seguridad.

P. ¿No sabe quiénes son?

R. El Ejército Sirio Libre, formado por militares desertores, ya está funcionando. Pero ignoramos cuántos de los que portan armas se declaran miembros del Ejército Sirio Libre. Ellos dicen que son 15.000. Puede ser una exageración, pero lo que es seguro es que hay miles. También lo forman opositores civiles que, tras ocho menos de recibir balas y ver como vecinos y familiares morían, han decidido alistarse. Pero la gran mayoría de los opositores son pacíficos. Los sirios quieren el cambio sin usar las armas. Aun así, estamos a un paso de la guerra civil. Si en unos meses no hay una resolución, no sé lo que va a pasar.

P. ¿Dónde se agrupan estos desertores?

R. En los alrededores de Homs, en la ciudad y algunos pueblos cercanos como Rastán [a unos 20 kilómetros]. Desde junio han desertado muchos en Jisr Ash Shughur, en la provincia de Idlib. Atacaron con un lanzacohetes la oficina del partido baazista en Damasco. También hay informaciones de atentados contra los servicios de inteligencia alrededor de la capital siria. Para llevar a cabo algo así, contra instalaciones del Gobierno y del partido, los desertores tienen que tener fuerza, mientras que el régimen debe sentirse más débil.

P. ¿Por qué se detiene a los opositores?

R. Es un régimen brutal, no acepta ninguna disidencia. Según el testimonio de exprisioneros, el Gobierno quiere aterrorizar a los opositores que salen a las calles. Y a través de la tortura lo intentan: es una manera de castigar al detenido y amenazar al resto con lo que les puede pasar sin siguen protestando. En agosto lanzamos el informe Deadly detention, en el que calculábamos 88 muertes bajo custodia.

P. ¿Cómo les matan?

R. Utilizan una mezcla de abusos como golpes con palos, cables, también puñetazos, usan cuchillos y balas. También hay mutilados. Las familias no reciben información alguna de las circunstancias de la muerte. Después de cualquier fallecimiento bajo custodia tiene que haber una investigación imparcial. Pero en Siria no ocurre. Son golpeados y no reciben tratamiento médico. Les dejan que se mueran.

P. Pero hay también ejecuciones extrajudiciales…

R. Sí, hay casos. Como el del teniente coronel sirio Husein Harmoush, que desertó del Ejército y salió del país. Lo capturaron en Turquía y fue parte de un intercambio de presos sirios y kurdos entre Ankara y Damasco. Recibimos información de que Harmoush fue ejecutado delante de 200 personas en una instalación militar. En Deir al Zor, en el suroeste, los estudiantes de las escuelas fueron llamados a unirse a las manifestaciones a favor del régimen. Algunos se opusieron y uno de ellos fue asesinado delante del resto de los alumnos por no gritar el nombre del presidente.

P. ¿Cuántos han muerto en las cárceles?

R. Ahora tenemos informaciones de unos 165 casos. En los últimos 10 años, la media solía ser de cuatro o cinco personas, la mayoría por torturas. El aumento es enorme.

P. ¿Cómo reprime el régimen a la oposición?

R. Hay varias formas. Si hay manifestaciones suele haber francotiradores en los edificios del Gobierno. Disparan a los asistentes de forma arbitraria. Cuando las marchas se acercan a una línea policial, hay orden de abrir fuego. Y si no disparan, sus superiores tiran contra los soldados. Creemos que muchos de los miembros de las fuerzas de seguridad caídos fueron alcanzados por el propio régimen. También es normal que los heridos sean detenidos, golpeados y asesinados en el hospital o en la puerta del hospital. Muchos también han fallecido durante los funerales. En Homs, casi 20 personas fueron asesinadas durante las exequias.

P. ¿Teme Amnistía que el Ejército rebelde cometa abusos?

R. Hasta ahora ha sido muy difícil saber cuándo alguien ha sido asesinado por parte del Gobierno o por parte de la oposición. Sabemos, además, que hay represalias entre las diferentes confesiones. Y el acceso a las armas es muy fácil. Pero no tenemos casos aún de abusos de este Ejército Sirio Libre. El régimen dice que los muertos de su bando son víctimas de los terroristas financiados por Arabia Saudí, Israel, Líbano… Creo que la gran mayoría son víctimas de las fuerzas de seguridad o shabiha (milicianos del régimen). A veces van de civil, otras casi uniformados. Disparan a los manifestantes, pero también a las fuerzas de seguridad.

P. ¿Por qué?

R. Los shabiha son como el joker de la baraja para el régimen. Los utilizan de forma extraordinaria para dar la imagen de que hay grupos armados que van contra el Ejército y así luego justificar la represión.