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ELECCIONES PRESIDENCIALES ARGENTINAS

Ricardo Alfonsín lucha por mantener al radicalismo al frente de la oposición

“El justicialismo nunca ha pagado sus errores”, acusa el candidato de la UCR.

El candidato de la UCR, Ricardo Alfonsín.
El candidato de la UCR, Ricardo Alfonsín.

"A los radicales se nos exige mucho más que a los peronistas. Nadie quiere olvidar la salida precipitada del presidente Fernando de la Rua, pero la realidad es que en 2001 tuvimos que hacernos cargo del desastre que había provocado un peronista, Carlos Menem, y que los radicales le hemos hecho infinitamente menos daño a este país que el justicialismo". Ricardo Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical (UCR) para las presidenciales del próximo domingo, se queja de que en Argentina los peronistas se suceden unos a otros sin que nadie les exija nunca cuentas por las catástrofes que provocan sus antecesores. "Nosotros hemos pagado nuestros errores. El justicialismo, nunca".

Ricardo Alfonsín, que cumplirá 60 años en noviembre, es un hombre afable, con gran sentido del humor, que cultiva el trato dialogante. Sus primeros anuncios de campaña reflejaban ese talante, pero según fueron pasando los días y los sondeos le iban reduciendo el margen y planteando la posibilidad de perder el segundo puesto, su imagen fue haciéndose más exigente y dura. "No se equivoquen, el domingo el Partido Radical será el segundo, detrás de Cristina Kirchner", asegura, enfadado. "Es el Gobierno el que está empeñado en instalar la duda, porque sabe que con nosotros en primer lugar, la oposición será más fuerte", mantiene.

Los sondeos auguran una pelea codo a codo por la segunda plaza con el candidato socialista Hermes Binner, o, quizás, con alguno de los dos candidatos peronistas anti-K (anti-Kirchner) que también se presentan, pero las diferencias no son tan grandes como para que las cosas estén decididas. Alfonsín admite que las elecciones serán muy importantes para poder apreciar hasta qué punto su partido, UCR, triturado tras la crisis de 2001, ha logrado recomponer su estructura y crear, al menos, un suelo sólido desde el que poder ir construyendo en los años próximos. Que otro candidato le arrebate la segunda plaza plantearía serios problemas de liderazgo dentro de la UCR. "Pero tengan la seguridad de que voy a estar presente en el debate que se abra inmediatamente después de las elecciones", anuncia ante los micrófonos de Radio Continental. El candidato ha llegado temprano, en la mañana, y es el único que se queda “pegado” en la pantalla del televisor viendo las imágenes que anuncian la caída de Gadafi.

Abogado, casado, con cuatro hijos, Ricardo Alfonsín tiene un parecido asombroso con su padre, Raúl Alfonsín, el primer presidente democrático tras la caída de la dictadura militar. Durante algún tiempo, a raíz de la muerte de una hija de 15 años en un accidente (le cayó encima una puerta de vidrio), el candidato estuvo prácticamente alejado de la política. Fue otra muerte, la de su padre, y la formidable muestra de duelo que demostraron los argentinos ese día, lo que le hizo retomar un papel político.

Ricardo Alfonsín lleva con elegancia que algunos recién llegados quieran darle lecciones de defensa de los derechos humanos. Él acompañaba a su padre cuando, en plena dictadura, era uno de los pocos abogados capaces de plantear habeas corpus y estuvo a su lado cuando sentó en el banquillo a los máximos dirigentes de la dictadura militar. Fue el presidente Alfonsín quien encarceló a Videla, Massera y compañía y nunca les indultó, aunque se viera obligado más tarde a dictar una ley de Obediencia Debida y Punto Final que permitiera la amnistía de cargos inferiores. "Videla y Massera salieron de la cárcel gracias al peronista Menem, aunque nadie parezca recordarlo ahora", murmura.

El candidato radical mantiene que no es responsable de lo que ahora aparece como uno de los grandes errores de esta campaña presidencial: la ruptura de negociaciones entre la UCR y los socialistas para intentar una alianza, parecida a la que funciona desde hace años en la provincia de Santa Fe. El acuerdo al que llegó con el millonario Francisco de Narváez, candidato independiente en la provincia de Buenos Aires, hizo saltar por los aires el posible pacto con los socialistas. “No tenía por qué haber sido así, fue una decisión de ellos”, explica.

Al periodista Víctor Hugo Morales, que defiende las posiciones del Gobierno de Kirchner y, en particular, su guerra contra el grupo mediático Clarín, Ricardo Alfonsín le recuerda que Clarín y Kirchner estuvieron en magníficas relaciones hasta 2009. "Creo que cualquier medio de comunicación tiene perfecto derecho a decir lo que quiera y si lo que dice, o hace, es delictivo, debe responder ante la justicia", zanja. "Los radicales defendemos la República y no queremos que el oficialismo lo controle todo, Parlamento, medios, justicia. Eso es un verdadero peligro".