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ELECCIONES ENTRE LOS SOCIALISTAS DE FRANCIA

Las primarias logran cohesionar a los socialistas franceses

Montebourg elige el voto útil y da su apoyo al favorito Hollande frente a Aubry

Martine Aubry en un mercado en Montreuil.
Martine Aubry en un mercado en Montreuil. AP

François Hollande cada vez parece más favorito para ganar las primarias ciudadanas organizadas por primera vez por el Partido Socialista francés. Hollande, que parte con nueve puntos de ventaja tras la primera vuelta y con seis si se fija en los sondeos, se ha erigido en el aspirante del voto útil. Ayer obtuvo el respaldo de Arnaud Montebourg, tras haber recabado los de los otros tres perdedores de la primera vuelta, y consolidó su posición para enfrentarse el año próximo en las presidenciales contra Nicolas Sarkozy.

Ante el voto del domingo, tras el cual los socialistas franceses tendrán un candidato a las presidenciales de 2012 legitimado por el apoyo de un puñado de millones de compatriotas, Montebourg decidió apelar a la eficacia y jugar a caballo ganador y negó su apoyo a la secretaria general del partido, Martine Aubry.

En una entrevista con Le Monde, el candidato que fue tercero el domingo pasado con el 17% de los votos emitidos, explicó que no aprecia “grandes diferencias” ente Aubry y Hollande, que no tenía preferencia por ninguno de sus camaradas, y que había tomado su decisión pensando únicamente en el rassemblement (la unidad). “Era la elección más razonable. Solo he manejado una idea, la capacidad de agrupar”, dijo. “Si Martine Aubry hubiese partido en cabeza, haría elegido a Martine Aubry. Solo quiero ayudar a la izquierda a batir a Nicolas Sarkoz. En el primer turno se vota con convicciones y en el segundo con eficacia”.

Montebourg, de 48 años, ha sido la sensación de las primarias que él mismo impulsó en 2010, y ha extendido hasta el último pueblo de Francia su programa antiglobalización, su defensa del control estatal del sistema financiero, la reivindicación de un nuevo proteccionismo europeo, y su cruzada contra la corrupción de la V República y los aparatos de los partidos.

El diputado, que tras las primarias hará campaña por Europa —pronto irá a España para presentar su libro ¡Votad la desglobalización! (Paidós)—, hizo pública su opción personal sin dar una consigna de voto a sus partidarios, lo que fue saludado como un gesto elegante tanto por Hollande como por Aubry. “Montebourg ha dejado libertad a los electores, y eso es lo importante”, se consoló la alcaldesa de Lille. “Pero yo aconsejo a todos que voten con sus convicciones tanto en el primer como en el segundo turno”.

La calma relativa de los dos candidatos ante la cita decisiva y la ausencia de ataques personales parece significar que, después de mucho tiempo, el Partido Socialista ha logrado presentarse unido ante la sociedad francesa.

Daniel Cohn-Bendit, antes Danny el rojo y hoy eurodiputado verde, ironizó ayer sobre las escasas diferencias que aprecia entre los dos candidatos diciendo que después de las primarias “hará falta clonar a Martine Aubry y a François Hollande”.

El último sondeo para las presidenciales afirma que Hollande ganaría la primera vuelta de con un 32% de los votos y que Sarkozy será segundo con el 21%. Tras 17 años fuera del Elíseo, la hora del voto útil parece haber llegado a la sede de rue Solferino.

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