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Cameron: "No permitiremos que la cultura del miedo se imponga en las calles"

El primer ministro británico comparece por segunda día consecutivo en Downing Street- Unos 2.000 jóvenes se enfrentan con la policía en Manchester.- Más de 1.3000 personas han sido detenidas desde el pasado sábado

Cameron: "No permitiremos que la cultura del miedo se imponga en las calles"
EL PAÍS

Los disturbios, lejos de apaciguarse, se han extendido a otros lugares de Reino Unido. El primer ministro británico, David Cameron ha dicho hoy que, ante la actual ola de violencia callejera, no permitirá que "la cultura del miedo" prevalezca en las calles. "Foto a foto, todos los delincuentes serán identificados y detenidos", ha asegurado Cameron. "Necesitábamos una respuesta y hemos respondido con firmeza", ha añadido. Cameron ha presidido hoy en Downing Street una reunión de su gabinete de crisis para evaluar la respuesta a los saqueos y disturbios. En este sentido, el primer ministro británico ha dicho que ha mostrado "lo peor" y "lo mejor" del país, en alusión a los "delincuentes" que provocan los destrozos y la policía que lucha contra ellos. "Las personas detenidas por participar en los disturbios serán enviadas a prisión", ha subrayado el primer ministro.

Cameron y la Policía Metropolitana han autorizado el uso de pelotas de goma y cañones de agua para repeler a los saqueadores y alborotadores en Londres y el resto de ciudades británicas sacudidas por la oleada de violencia. "Hay un problema moral", ha dicho el primer ministro, que ha hecho hincapié en las imágenes que mostraban grupos de jóvenes rompiendo ventanas con actitud vandálica y que fingían ayudar a los heridos para asaltarlos después. "Nos enfrentamos a algo completamente nuevo, pero que es un problema persistente", ha sentenciado. Desde el sábado han sido detenidas 805 personas en la capital británica (251 con cargos) y 1.337 en todo el país.

La violencia continúa

En las últimas horas se ha cumplido lo que las autoridades se temían. Con Londres en estado de máxima alerta, con la policía aconsejando a los dueños de restaurantes que cierren sus puertas, con un despliegue policial masivo para lo que se acostumbra en la capital británica, que pasó una noche en relativa calma tras tres días de disturbios, la violencia se extendió ayer a varias ciudades de Inglaterra. Los encapuchados no aguardan a la noche para atacar. En Manchester, Birmingham, Wolverhampton, Salford y West Bromwich los disturbios se prodigaron a plena luz del día.

Unos 2.000 jóvenes se enfrentaron a la policía en Manchester, en los primeros altercados en esta ciudad del norte de Inglaterra. Los disturbios tuvieron lugar en una de las calles principales del centro, donde se incendiaron locales y un centenar de alborotadores entraron en un centro comercial y asaltaron varias tiendas. Unos disturbios que han provocado que la empresa de autobuses National Express haya suspendido las rutas que operan en Birmingham (la estación de esta localidad ha sido cerrada), Wolverhampton y Manchester a la espera de "próximas noticias", según recoge la BBC.

Otro de los escenarios principales de dos incidentes de esta madrugada ha sido Liverpool. Unos 200 cócteles molotov han sido lanzados en el sur de la ciudad, en el área de Toxterh, provocando daños en los edificios y comercios de la zona, así como también coches incendiados, según información de la policía,que ha efectuado 44 arrestos en la zona desde la noche del lunes, según recoge en su perfil de Twitter. Los incidentes provocaron que las autoridades policiales desplegaran varios furgones en la zona, llegando a cortar la calle de Smithdown y pidiendo a la población que se alejara de la zona.

Hubo también pequeñas escaramuzas en zonas de las West Midlands (en el centro del país). La policía de la zona detuvo anoche a 109 personas por los incidentes registrados en Birmingham, West Bromwich y Wolverhampton. Aún así, los agentes informan que no hay tantos disturbios, ni tan fuertes, como los registrados la noche del lunes en el centro de Birmingham. Un portavoz del cuerpo policial de West Midlands especificó que más de 400 policías patrullaron anoche las calles, a los que se sumaron efectivos municipales.

En Nottingham, entre 30 y 40 personas participaron durante las primeras horas de anoche en un ataque con cócteles molotov contra una comisaría de la localidad, según confirmó la policía de esta ciudad, que no tiene constancia de daños personales ni grandes daños materiales a causa de este incidente. Los bomberos consiguieron extinguir las llamas sobre la medianoche. La misma policía, a través de su cuenta en Twitter confirmó que ocho personas fueron detenidas en relación con este incidente.

Nada que perder

La pauta de los jóvenes es en todos los casos similar. Queman edificios sin otro objetivo que la destrucción, agreden a la policía y, a menudo, a cualquiera que tenga la mala fortuna de toparse en su camino. No proclaman reivindicaciones de ningún tipo. Y aunque rechazan dar sus nombres, no es difícil dar con alguien que considera a los agentes la encarnación del racismo y de todos los males. Da la impresión, al ver en las imágenes de televisión a chavales que saquean comercios a cara descubierta, que muchos piensan que no tienen casi nada que perder.

Los disturbios son cosa de jóvenes con chándal y habitualmente encapuchados, y también de algunas chicas que tapan sus rostros con pañuelos. Incluso algunas mujeres han contribuido a montar barricadas para que los jóvenes -a veces adolescentes- se líen a pedradas contra la policía.

Todo comenzó la noche del pasado sábado, cuando explotó la violencia en Londres. Pero lo hizo solo en una zona limitada del norte, en el depauperado barrio de Tottenham y alrededores. Los jóvenes saqueadores atemorizaron el domingo otros distritos de la capital, e incluso brotaron altercados en el céntrico Soho. La noche del lunes los alborotadores, ante la presencia bastante pasiva de una policía desbordada que nada hacía por impedir el robo de los comercios -lo que ha provocado la ira e indignación de los londinenses-, se esparcieron por toda la capital británica.

Algunas escenas captadas con móviles son escalofriantes: la mujer que salta desde la ventana de su casa incendiada para ser recibida por los brazos de un montón de hombres; el chaval que sangra tirado en el suelo y que es ayudado por otros jóvenes a ponerse de pie. El agredido deja un pequeño charco de sangre atrás y comienza a caminar. Aturdido, no percibe que quienes le ayudan le están robando cosas que llevaba en la mochila. Los transeúntes pueden ser apedreados por turbas tan pequeñas como agresivas que no tienen en cuenta ni siquiera la avanzada edad de algunas personas: un anciano londinense se halla en estado crítico tras ser atacado cuando intentaba apagar un fuego.

La inmensa mayoría de los ciudadanos, tras las primeras jornadas de estupor, comienzan a decir basta. Ya se veían ayer por Londres personas con escobas dispuestas a limpiar las calles después de una noche de batalla campal, y en Ealing, un barrio de la capital, muchos vecinos pasaron la noche en vela.

Los londinenses no se sienten seguros. Los ciudadanos se han quejado de la falta de seguridad y exigen soluciones al Gobierno Por eso, Cameron anunció un despliegue policial sin precedentes: 16.000 agentes vigilaron anoche las calles de Londres.

Balance de detenidos

El número de detenidos en el Reino Unido desde el comienzo de los disturbios el pasado sábado sigue aumentando. El último balance facilitado por la policía de Londres habla de un total de 805 arrestos solo en la capital. Según el diario The Guardian, las detenciones en el resto del país alcanzan los 567, superando los 1.300 arrestos en total. A continuación, los datos en detalle:

Londres: 805 (251 con cargos)

Manchester: 300

West Midlands: 109

Nottinghamshire: 84

Merseyside: 50

Avon y Somerset: 24

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