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Cae en México el líder del cartel de La Familia Michoacana

El presidente Felipe Calderón anuncia la detención a través de su cuenta de Twitter

José de Jesús Méndez Vargas, alias El Chango, fue durante años uno de los dos líderes máximos del peligroso cartel de La Familia Michoacana. Junto a su socio, un tal Nazario Moreno González, alias El Chayo o El más loco, dirigió una organización criminal que no solo se dedicaba a la recolección de marihuana o a la fabricación de drogas sintéticas, sino al control -mediante la extorsión y el asesinato- de las actividades legales e ilegales en buena parte del Estado de Michoacán y otros Estados vecinos. Una vez abatido El más loco en diciembre de 2010, las autoridades mexicanas y estadounidenses consideraban a El Chango uno de sus objetivos prioritarios. Ayer finalmente cayó en Aguascalientes. El presidente Felipe Calderón se reservó el privilegio de anunciar el "gran golpe" de la Policía Federal a través de su cuenta de Twitter.

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En sus mejores momentos, La Familia llegó a operar en 87 de los 113 municipios de Michoacán, el estado natal del presidente Calderón. El Chango era un especie de jefe militar mientras que El Chayo se dedicaba a la parte espiritual. El primero se encargaba de dirigir con mano de acero a sus muy sangrientos sicarios y a sobornar generosamente a las autoridades, mientras que el segundo llegó a publicar un breviario para, a través de la mística, captar adeptos. Un alto mando de la Policía Federal llegó a admitir quela Familia era un cartel especialmente peligroso: "Van más allá del narcotráfico o la extorsión. Ellos aspiran a sustituir al Estado".

Tras la caída de El Chayo, La Familia se partió en dos. El Chango se quedó con el nombre original mientras que otro capo de alto nivel, Servando Gómez, alias La Tuta, fundó un nuevo grupo mafioso al que denominó Los Templarios. Como suele suceder en estos casos -ahí está el cartel de El Golfo y sus antiguos aliados, Los Zetas-, La Familia y Los Templarios iniciaron una guerra brutal por el control del territorio. Durante los últimos días, y en el contexto de esa guerra, Los Templarios han asesinado a más de 30 personas en los alrededores de Morelia, la capital de Michoacán. De ahí que este tipo de noticias solo supongan una alegría momentánea. Cuando un capo cae, ya hay dos -o tres- cargando sus armas para sustituirle.