Duros combates entre fuerzas gubernamentales y milicias tribales en Yemen

El presidente Saleh vuelve a achacar las protestas contra el régimen a Al Qaeda y afirma que su país no recibirá ordenes de agentes extranjeros

Las fuerzas leales al presidente de Yemen, Ali Abdulá Saleh, se han enfrentado hoy por tercer día consecutivo en Saná con las milicias leales al poderoso dirigente tribal Sadiq al Ahmar, según informaron testigos locales. "Los combates se han reanudado y se oyen disparos esporádicos en la zona", ha declarado un testigo. Al Ahmar dirige la confederación tribal Hashed, la más poderos a de Yemen, y se ha mostrado expresamente a favor de las movilizaciones antigubernamenales que actualmente vive el país.

Al menos 21 personas fallecieron ayer martes en Saná como consecuencia de los enfrentamientos armados. Un portavoz oficial informó de la muerte de 14 miembros de las fuerzas de seguridad, a los que se sumaron siete simpatizantes de Al Ahmar. La cadena de televisión Al Arabiya ha elevado estas cifras y ha informado de la muerte de 24 guardias del líder tribal.

Más información
La violencia se intensifica en Yemen con 38 muertos
El presidente yemení utiliza a sus huestes para retener el poder
El presidente de Yemen se aferra al poder y desaira a EE UU
El presidente de Yemen rechaza por tercera vez firmar su renuncia al poder
La espiral de violencia en Yemen alimenta el temor a una guerra civil
Mueren 19 miembros de una tribu yemení que se enfrentaba a las tropas gubernamentales

Los combates del lunes causaron la muerte de al menos 18 personas -siete soldados, seis milicianos y dos transeúntes somalíes-, según el diario local 'Yemen Post'. Otras fuentes han informado a Reuters de siete muertos, entre ellos un viandante. Los principales choques se han registrado en las calles que rodean una mansión fuertemente fortificada perteneciente al poderoso -económica y políticamente- clan de los Al Ahmar.

Los enfrentamientos se han producido en el contexto de las movilizaciones políticas que vive el país desde hace tres meses, inspiradas en las exitosas revueltas de Egipto y Túnez. El pasado domingo se produjo el enésimo fracaso de las labores de mediación del Consejo de Cooperación del Golfo para poner fin a la crisis, después de que Salé se negara a firmar un acuerdo con la oposición que le obligaba a dimitir pero, al mismo tiempo, le garantizaba la inmunidad.

Saleh ha dicho que no sería "arrastrado a una guerra civil a pesar de los enfrentamientos con el líder de una confederación tribal" que se ha puesto del lado de los manifestantes en busca de su derrocamiento. "Lo que ha pasado fue un acto de provocación para arrastrarnos a una guerra civil, pero está limitado a los hijos de Ahmar. Ellos tienen la responsabilidad de derramar la sangre de civiles inocentes. Pero no queremos ampliar la confrontación" ha dicho Saleh.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

El presidente ha insistido en que no recibirá órdenes de agentes extranjeros. La crisis, ha dicho, es una cuestión interna. Además ha vuelto a afirmar que está listo para el cambio de Gobierno, pero que él se mantendrá en la oposición. Saleh sostiene que Al Qaeda ha intensificado los ataques desde el comienzo del la protestas y que su gobierno seguirá en la coordinación con EE UU en la lucha antiterrorista. Ante la escalada de violencia en Yemen, el ministro de Exteriores de Reino Unido, William Hague, ha afirmado hoy que Saleh tiene que firmar "lo antes posible" un acuerdo de transición para dejar el poder.

El presidente de Yemen, Ali Abdulá Saleh, en una rueda de prensa celebrada hoy en Saná.
El presidente de Yemen, Ali Abdulá Saleh, en una rueda de prensa celebrada hoy en Saná.JALED ABDULA - REUTERS

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS