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Bronca en los lavabos del G-20

Strauss-Kahn acusó a Sarkozy en 2009, en Pittsburgh, de difundir "habladurías" sobre su vida privada

La escena se desarrolla en los servicios de la cumbre del G-20, en Pittsburgh, el 25 de septiembre de 2009. El presidente Nicolás Sarkozy y el director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, coinciden allí durante un receso y este último aprovecha para abroncar al jefe del Estado. Sus palabras fueron escuchadas por otros usuarios de los lavabos y recogidas, primero, por el semanario Le Point y después por buena parte de la prensa francesa.

"Estoy más que harto de las reiteradas habladurías sobre mi vida privada y los supuestos "dossiers" y fotos que podrían salir a la luz para perjudicarme", le lanza a Sarkozy. "Sé que todo esto parte de El Eliseo", la sede de la presidencia de la República. "O dices a tus chicos que paren o voy a los tribunales", concluyó. Sarkozy desmintió cualquier responsabilidad, pero Strauss-Kahn dio entonces instrucciones a su abogado parsino, Jean Veil, de ser especialmente vigilante.

La queja de Strauss-Kahn no parecía del todo infundada. Justo antes de ese encuentro en los lavabos había sido publicado en Francia Holdups, arnaques et trahisons (Atracos, estafas y traiciones), un ensayo demoledor sobre el Partido Socialista escrito por los periodistas Karim Rissouli y Antonin André. El libro está agotado.

Ambos recogían una conversación mantenida en 2006 con Frédéric Lefebvre, jefe de gabinete de Nicolas Sarkozy, entonces presidente de la Unión por la Mayoría Presidencial (UMP), la agrupación electoral que le aupó a El Eliseo. En el libro se evoca ya una posible candidatura, en 2012, del socialista Strauss-Kahn a la presidencia de República que hubiese competido así con Sarkozy.

Lefebvre la descarta. "No aguantaría una semana" su candidatura, señala a los dos periodistas. "Tenemos fotos [de Strauss-Kahn], existen, y las haremos circular", añade. "No van a agradar a los franceses", concluye. Lefebvre, que es hoy en día portavoz de la UMP, escribió, sin embargo, a la editorial para desmentir esas palabras supuestamente pronunciadas en 2006.

Strauss-Kahn daba además pie a las habladurías de las que se quejaba. Al año de llegar a Washington tuvo su primera "aventura" femenina conocida con una subordinada, Pioroska Nagy, economista húngara especializada en África. Pidió perdón y el FMI dio un carpetazo al asunto.

Sarkozy no parece ahora muy sorprendido por lo que le ha sucedido al que podía haber sido su rival en las presidenciales del año próximo. "Se lo había advertido", les dijo el presidente a todos sus colaboradores con los que habló del caso, según el diario Le Figaro. Cuando, gracias al apoyo de El Eliseo, Strauss-Kahn fue nombrado al frente del FMI, Sarkozy le recordó que la legislación estadounidense era menos permisiva que la francesa. Mencionó la relación adúltera que mantuvo el presidente Bill Clinton, en 1996, con la becaria Monica Lewinsky y que estuvo a punto de costarle el cargo.