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Histórico triunfo independentista en Escocia

Los liberales-demócratas dan por perdido el referéndum sobre la reforma electoral

El Partido Nacional Escocés (SNP) del carismático Alex Salmond ha alcanzado una histórica victoria en las elecciones autonómicas celebradas el jueves en Escocia, al ganar por mayoría absoluta en el Parlamento de Holyrood, en las que ha obtenido 65 escaños de un total de 129. Por primera vez desde que se constituyó la Asamblea escocesa en 1999, un partido ha logrado la mayoría, en este caso el SNP, que se impuso con holgura a sus principales contrincantes, los laboristas y los liberaldemócratas. Con casi todos los votos escrutados, los nacionalistas liderados por Alex Salmond tenían 65 escaños (sumaban 27); los laboristas 29 (perdían 10); los conservadores, 9 (perdían 5); y los liberales 4 (perdían 13), mientras que otro escaño iba a otras formaciones.

Con esta victoria, Salmond, que ha calificado el resultado de "histórico", tiene abierta la puerta para celebrar un referéndum sobre la independencia escocesa, algo que el partido no pudo hacer en la última legislatura, desde el 2007, porque gobernó en minoría aunque lo mantuvo como una de sus principales reivindicaciones durante la campaña electoral.

Los independentistas, que hace dos meses estaban 10 puntos por debajo de los laboristas en las encuestas, han acabado arrasando. Las reticencias de los grandes partidos británicos a convocar ese referéndum, combinado con los reveses que sufrió la idea misma de la independencia tras el colapso económico de dos de los principales modelos en que se asienta el independentismo (Islandia y la República de Irlanda), había hecho que la campaña no girara esta vez en torno a la consulta.

Pero Salmond ha sabido captar para su partido los votos de los electores desencantados con los liberales-demócratas por su coalición con los conservadores en el Gobierno de Reino Unido. En parte porque los escoceses están contentos con la gestión del SNP en Escocia y en parte porque le creen más capaz que los laboristas de combatir los recortes presupuestarios puestos en marcha en Londres.

Los principales damnificados en Escocia han sido los laboristas, que han perdido algunos de sus feudos, en Glasgow y en general el oeste de Escocia, y los liberaldemócratas, que ha sufrido un verdadero descalabro como castigo por su vínculo con los conservadores en el Gobierno central.

El primer ministro británico, el tory David Cameron, ha felicitado al líder del SNP por su espectacular victoria, como también lo hizo su colega del Partido Laborista escocés, Iain Gray, que ha prometido trabajar con el nuevo Gobierno para "crear empleo y combatir el paro".

Salmond, primer ministro de Escocia desde su victoria en el 2007, reedita su mandato de cinco años, periodo en el cuál se comprometió durante la campaña a convocar un plebiscito en el que se pregunte a los escoceses si quieren gobernarse con independencia.

En todo caso, Salmond ha moderado últimamente su discurso independentista, y en un manifiesto lanzado por su partido hace algunas semanas centraba sus propuestas políticas en las posibles salidas a la crisis económica.

El Partido Nacional Escocés se ha comprometido a congelar los impuestos municipales hasta 2016 y a reformar el sistema energético con el objetivo de que, en una década, toda la energía consumida en Escocia provenga de fuentes renovables.

Algunos sectores de su partido, que se declara como una formación "pro independentista moderada de centro izquierda", podrían sin embargo presionar a Salmond para interpretar los buenos resultados electorales como un mandato para convocar de inmediato un referéndum por la independencia.

Hundimiento de los liberales

El hundimiento de los liberales-demócratas se extiende al conjunto del país. Según los medios británicos, los liberales ya admitieron en privado que sufrirían una humillante derrota en el referéndum sobre la reforma electoral, que se celebró el jueves y cuyos resultados se han dado a conocer este viernes por la noche. Casi un 69% de los británicos en contra de la reforma, frente a un 31% que apoyó la medida.

El líder del Partido Liberal Demócrata y viceprimer ministro británico, Nick Clegg, reconoció que el resultado del referendo es un "amargo revés" para su partido, que había abogado por la reforma del sistema electoral, que actualmente beneficia a los dos partidos mayoritarios, y había exigido la celebración de la consulta popular como condición para formar Gobierno con los conservadores.