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Israel Laura, chef

"Si un joven quiere volver al Perú, le diría que espere al resultado electoral"

Muchos peruanos emigraron en la década de los ochenta, convencidos de que su país había tocado fondo, agobiado por el terrorismo y la crisis económica, que tuvo su peor momento durante el primer gobierno de Alan García. Menos fueron los que decidieron regresar años después para intentar sacar provecho del desarrollo económico. Israel Laura estuvo entre ellos y recuerda que cuando llegó al Perú después de vivir 15 años en Barcelona, su capital ascendía a 1.200 euros. "Estaba convencido de que si me quedaba en España iba a ser un cocinero más", comenta para justificar su decisión. Cuatro años después, y con 34 de edad, maneja dos restaurantes. El primero, en el centro de Lima, en la antigua casa de sus padres. El segundo, mucho más sofisticado, se ubica en el barrio de Miraflores. Ambos se llaman el 550 y están considerados entre los mejores de Lima.

Israel es una joven estrella en un país que, desde que vive su boom gastronómico, trata a sus cocineros con la reverencia que en otros países se prodiga a las estrellas del deporte. También es un empresario preocupado estos días por la coyuntura política que podría afectar a los negocios. "La verdad es que yo la veo con un poco de tensión. Digamos que hay un candidato que va a aplicar una política radical que yo creo va a ocasionar que la economía deje de ser pujante como lo es ahora". No lo menciona por su nombre, pero resulta obvio que se refiere a Ollanta Humala. "Por el otro lado hay cuatro candidatos que siguen más o menos la misma línea política y económica similar. Se puede considerar unos más de derecha y otros más de centro, pero al menos en lo económico coinciden".

Si tuviera que aconsejar a un joven interesado en regresar al Perú, Israel le diría que mejor espere a los resultados de los comicios antes de tomar la decisión. "Hay una persona que puede entrar, cambiar radicalmente todo y beneficiarse del resentimiento social que existe en el país. Se está alimentando de él y no está aportando nada. Estamos hablando de elegir a un soldado", insiste. Las quejas sobre la mala distribución de la riqueza las atribuye a la impaciencia. "Recién ahora el Estado empieza a tener dinero, antes solo podía redistribuir pobreza", explica. En su opinión, lo que está en juego en estas elecciones es la continuidad de un modelo económico que está dando frutos.

Sentado en la recepción de su local miraflorino, Israel resume en una metáfora buena parte de los problemas sociales del Perú: "La cocina es un espejo para el peruano. Yo tengo rasgos orientales, tú un poco más europeos, la recepcionista es morochita. Somos diversos, nuestra cocina también. Las raíces de nuestra cocina y nuestras raíces étnicas son lo mismo. El problema es que hemos aceptado socialmente nuestra cocina, pero no nos aceptamos a nosotros mismos".