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La UE decide imponer sanciones a Libia mientras evacúa a sus ciudadanos del país

Bruselas encarga a sus expertos una serie de medidas que podrían pasar por la congelación de activos de dirigentes libios, prohibirlos entrar en territorio comunitario y un embargo de armas

Situación de la revuelta y oleada de refugiados.
Situación de la revuelta y oleada de refugiados. EL PAÍS

La presión internacional sobre el régimen libio de Muamar el Gadafi se ha incrementado en las últimas horas desde varios frentes diplomáticos mientras la situación continúa agravándose en el país. La UE acordó el miércoles por la tarde avanzar hacia la imposición de sanciones a Libia y encargó a sus expertos que presenten una serie de medidas concretas. Estas sanciones podrían pasar por la congelación de activos de dirigentes libios, prohibiciones para entrar en territorio comunitario o un embargo de armas, según han informado a Efe fuentes comunitarias. Washington también señaló que estudia medidas similares. El presidente estadounidense, Barack Obama, ha realizado una declaración pública a últimas horas de la noche, con la que pretende acallar las voces que han criticado un cierto silencio de la Casa Blanca en este caso por contraste a lo que pasó en la revolución egipcia.

En su comparecencia, en la que ha estado acompañado de la secretaria de Estado Hillary Clinton, el presidente estadounidense hizo un llamamiento a la comunidad internacional para actuar frente a la situación de Libia. Tras calificar de "inaceptable" la violencia ejercida sobre los manifestantes por las fuerzas armadas en el país, ha hecho recaer toda la responsabilidad en Gadafi, quien, asegura, ha violado los más elementales derechos de los ciudadanos libios.

Este primer paso de la comunidad internacional para elevar la presión al régimen de Gadafi se ha sellado en una reunión de embajadores en el Comité Político y de Seguridad de la UE convocada por la responsable de la política exterior europea, Catherine Ashton, quien el martes dio un inusual golpe en la mesa al anunciar la suspensión de las negociaciones para establecer un acuerdo marco de relación bilateral con Libia, un frustrante empeño de la Unión desde hace años. El bloque ha frenado además todo el comercio de armas con el régimen del dictador, según fuentes comunitarias.

El martes por la noche, el Consejo de Seguridad de la ONU, reunido en Nueva York, exigió el fin de la represión pero no llegó a ningún acuerdo concreto. Una sesión que se ha reanudó con una segunda jornada en la que países como Reino Unido ya han reclamado la adopción de una resolución "clara" de condena. La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, anunció tras reunirse con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que reclamará una "investigación internacional independiente" en Libia que dictamine si la violencia contra los manifestantes supone un "crimen contra la humanidad".

La propia Liga Árabe se ha mostrado furiosa por la evolución de los acontecimientos. El secretario general de la organización, Amr Musa, anunció que el grupo ha decidido excluir a Gadafi de sus reuniones hasta que atienda las demandas democráticas de la población, "garantizando su seguridad y estabilidad", bajo la amenaza de expulsarlo de la organización.

Berlín amenazó el martes con imponer sanciones a Gadafi y ayer el presidente francés, Nicolas Sarkozy, fue más allá al reclamar "sanciones concretas" y el inicio de una persecución judicial de los responsables de la represión "brutal y sangrienta". Sarkozy también propuso controlar sus finanzas e impedirles el acceso a territorio comunitario, dos medidas que ya se decretaron en su momento contra el depuesto presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Alí. "La comunidad internacional no puede quedarse como espectadora frente a esas violaciones masivas de los derechos humanos", ha dicho.

En un tono más conciliador, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, telefoneó el martes por la noche a Gadafi para pedirle una solución pacífica a la situación crítica que atraviesa el país para que la revuelta popular no degenere en una guerra civil. Berlusconi aprovechó además la conversación para asegurarle al dictador que su país no ha entregado armas o misiles a los manifestantes, como dijo el líder libio. Como única respuesta a la demanda del mandatario italiano, Gadafi insistió en que está dispuesto a resistir y combatir contra "la insurrección".

Evacuación en marcha

En paralelo a las gestiones políticas, Bruselas ya ha puesto en marcha la evacuación de los europeos atrapados en Libia. Son alrededor de 10.000 ciudadanos comunitarios. Francia y Rusia se han adelantado a la UE y el martes comenzaron a repatriar a sus ciudadanos. En España, que ha enviado un avión militar, llegó ayer por la noche un avión al aeropuerto de Barajas con un centenar de pasajeros procedentes de Libia. Dos aviones con franceses aterrizaron anoche en París y se continuará programando vuelos hasta evacuar a los 300 franceses que continúan en Libia.

El Gobierno de EE UU ha contratado un ferry para trasladar a sus ciudadanos desde el puerto de Trípoli a La Valeta, en Malta, ha informado el Departamento de Estado en un comunicado. Washington calcula que hay "varios miles" de ciudadanos estadounidenses en Libia, la mayoría con doble nacionalidad, y los demás suman unos 600.

El Ministerio alemán de Asuntos Exteriores trata de evacuar a los últimos 250 alemanes que permanecen en el país africano, según el ministro Guido Westerwelle, después de que ayer la compañía aérea Lufthansa repatriase a 350 ciudadanos de esa nacionalidad.