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Cartas a Obama

El presidente lee cada día diez misivas de ciudadanos que voluntarios y personal de su oficina seleccionan

Cada noche, antes de concluir su día, Barack Obama rompe su aislamiento de "la burbuja" en la que él dice vivir y se entrega a la lectura de 10 cartas elegidas por sus asistentes de entre las 20.000 misivas y correos electrónicos que cada día llegan a la Casa Blanca desde diversos puntos del país. Algunas son quejas, otras son peticiones, no pocas contienen halagos, la mitad le llaman "idiota" -según confesó bromista el propio Obama en una ocasión- y todas llevan un mensaje del ciudadano normal y corriente para el presidente de Estados Unidos.

Sobre esas diez cartas, el periodista del diario The Washington Post Eli Saslow ha escrito un libro que saldrá a la venta en el mes de octubre pero que el presidente publicitó -¿sin pretenderlo?- durante la rueda de prensa que ofreció a principios de semana, la primera del año. Preguntado sobre si sentía el dolor y la angustia que sufren cada día millones de norteamericanos debido a la crisis económica y que ahora será mayor por los recortes en servicios sociales anunciados en su nuevo presupuesto, Obama declaró que "alguien" estaba escribiendo un libro sobre las diez cartas que le pasan cada día.

Cada jornada desde su segundo día que llegara físicamente a la Casa Blanca, Obama se enfrenta a la tarea de conocer los problemas que sufren sus ciudadanos -no siempre votantes-. El 44 presidente de la nación ha hecho de ese ritual uno de los sellos de su presidencia. Cientos de voluntarios y personal de la oficina del presidente se enfrentan a diario a la labor de seleccionar y catalogar el correo que recibe el presidente. La parte más difícil y la que requiere más trabajo es el correo escrito a mano, ya que el electrónico se escanea con un sistema informático. Es política de la Casa Blanca leer todas y cada una de las cartas o faxes que se reciben por motivos de seguridad.

Los asesores de Obama dicen que el presidente prefiere el correo escrito al enviado por Internet porque es más auténtico. También cuentan que muchas de las cartas se las lee en voz alta a su esposa, Michelle. En ocasiones, las distribuye a algunos de sus más cercanos colaboradores cuando viajan a bordo del Air ForceOne. Todo para mantenerse en el mundo 'real', en el que no es 'la burbuja' que envuelve todo loqeu toca la Casa Blanca. El presidente contesta personalmente a algunas de ellas. "Me inspira la fuerza y la resistencia que tiene el pueblo americano", dijo el presidente en la rueda de prensa en referencia a las cartas. "También me frustra que la gente sufra e intento ayudar en lo que puedo".