Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Holanda congela las relaciones diplomáticas con Irán por la ejecución de Zahra Bahrami

Restringidos los movimientos del embajador iraní en La Haya

Holanda ha congelado las relaciones diplomáticas con Irán nada más anunciarse la ejecución por tráfico de drogas de Zahra Bahramí, una mujer con nacionalidad holandesa detenida durante las protestas contra la reelección de Mahmud Ahmadineyad de diciembre de 2009, y ha restringido los movimientos del embajador iraní en La Haya. Para algunos partidos holandeses, sin embargo, la medida se queda corta ante "el flagrante pisoteo de los derechos humanos y la provocación que supone lo ocurrido". Entre otros, los democristianos (que forman coalición de Gobierno con los liberales) han pedido ya la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países. "Estamos escandalizados. Se trata de una mujer con doble nacionalidad, que es, por lo tanto, holandesa. Ni su abogado ha sido informado a tiempo, ni ha podido despedirse de su familia", han dicho sus portavoces.

Su postura es compartida por Geert Wilders, líder populista de la derecha anti musulmana. Partidario asimismo de romper con Irán, considera necesario "echar sin miramientos al embajador iraní". El Comité Irán-Holanda ha ido más lejos aún en sus reclamaciones. Ha pedido a Uri Rosenthal, ministro holandés de Exteriores, que eleve el caso a la Unión Europea. Esperan que dicha presión "fuerce a Irán a respetar las dobles nacionalidades". Holanda había contratado a dos abogados para poder apelar con calma la sentencia de muerte contra Zahra Bahramí. Pero el Gobierno de Teherán no esperó. Según fuentes diplomáticas holandesas, ordenó que la ahorcaran con el proceso judicial aún en marcha.