Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ciudad australiana de Brisbane lucha contra la peor inundación en décadas

Las autoridades locales evacuan a miles de personas en la tercera metrópoli del país.- Los equipos de rescate buscan a 78 desaparecidos por las riadas gigantes

Las trombas gigantes de agua que sacuden a Australia desde ayer han puesto en máxima alerta al Gobierno de Brisbane, la ciudad más afectada del país y tercera por tamaño con más de dos millones de habitantes. La ciudad hace frente a la mayor inundación en décadas por lo que las autoridades han empezado a evacuar a miles de personas de varias zonas ante las previsiones de que las aguas aneguen completamente su superficie.

Fuentes oficiales han informado que entre 6.500 y 9.000 inmuebles, entre casas y negocios, quedarán afectados por las riadas que se esperan que desde hoy hasta el fin de semana empeoren la situación. Las calles están desiertas y miles de familias se han ido de las zonas más céntricas de la ciudad, ya afectadas por las aguas. Más de 200.000 personas ya se han visto perjudicadas por las inundaciones que se generaron ayer, según informan las autoridades. Las fuertes tormentas han pasado por 20 pueblos del Estado de Queensland, al noreste del país.

Entre el lodo y el agua, Australia busca hoy a 78 personas desaparecidas. "Ahora tenemos 78 desaparecidos (...) Tenemos 10 muertos y al menos 18 personas que nos preocupa mucho su seguridad", ha precisado la jefa del Gobierno del Estado de Queensland, Anna Bligh. Entre los últimos fallecidos, informa The Australian, se encuentra un niño, que es la primera víctima mortal en Ipswich, cerca de la capital del Estado, Brisbane. "Lograron rescatar a la madre, pero no pudieron sacar al niño (fuera de la riada)", ha señalado Bligh, que ha añadido que "la nación tiene que prepararse para el hecho de que el numero de muertos por las riadas aumentará". Los equipos de rescate buscan a la desesperada supervivientes de la ola gigante, que alcanzó los dos metros y que las autoridades calificaron ayer de "tsunami terrestre".

El vídeo de la tromba difundido ayer por la cadena ABC mostraba imágenes escalofriantes, con el muro de agua llevándose a su paso la localidad de Toowooba. Hoy, The Australian publica un reportaje sobre esta "ola que nadie supo que venía". "Confiamos, y rezamos por ello, en que la mayoría sean encontradas sanas y salvas, pero dadas las circunstancias, estamos muy preocupados por los desaparecidos", ha añadido Bligh.

Temor a que se repita la tragedia de 1974

Hay familias enteras entre los desaparecidos, y tanto la Cruz Roja como los equipos de rescate no han podido llegar aún a algunas de las áreas más devastadas en los alrededores de la ciudad de Toowoomba. A estas horas, una pared de agua, que en algunos puntos supera los ocho metros de altura, continúa bajando por el valle del río Lockyer en Queensland y arrastra todo lo que encuentra a su paso, como casas intactas que se ven bajar por la riada en las imágenes de televisión. Los meteorólogos creen que los aguaceros continuarán en las próximas horas, y se está intentando evaluar cuál será el impacto de las inundaciones cuando éstas lleguen al embalse de Wivenhoe. Cuando se llegue al límite de la capacidad de la presa, no será posible contener el agua que libere el río Brisbane, que pasa por el centro de la ciudad homónima, la tercera mayor de Australia.

El río se ha desbordado ya a su paso por Brisbane, donde miles de ciudadanos intentan salir a pie de los barrios bajos para escapar de las riadas. Las autoridades habían comenzado varias horas antes a evacuar algunas comunidades de la capital y varias zonas de la propia ciudad ante las previsiones de que las aguas aneguen completamente su superficie a lo largo de esta semana, según ha indicado el alcalde, Campbell Newman. En el norte de la capital, la Policía ha solicitado a los residentes de West End, Strathpine y Caboolture que abandonen sus casas y se dirijan a las zonas altas, informa The Australian.

En el este, los vecinos de Ipswich están siendo realojados en varios albergues ante la posibilidad de que las aguas del Bremer superen también sus niveles normales. En Lockyer Valley, la población fue evacuada ayer, con la llegada de las primeras inundaciones a Brisbane. En la capital, parte del centro y algunos distritos ya han sido desalojados. En las áreas altas sigue funcionando el transporte público.

Las autoridades han pedido al resto de los habitantes de la ciudad que se queden en casa y eviten conducir para que no se repita la tragedia de 1974, cuando 14 personas murieron, 300 resultaron heridas y 6.700 casas quedaron anegadas en otras inundaciones. La primera ministra australiana, Julia Gillard, ha advertido de que Queensland "todavía debe afrontar días tristes", recordando así que las previsiones meteorológicas anuncian más lluvia para esta semana.

El Gobierno australiano ha desembolsado hasta la fecha cuatro millones de dólares (unos tres millones de euros) para ayudar a los 200.000 damnificados y ha aprobado un fondo especial de casi 77 millones de dólares (59,5 millones de euros) para las administraciones municipales. Los sectores agrícola, minero y turístico son los que más sufren los daños provocados por la catástrofe natural, que, según los cálculos provisionales de las autoridades, superan los 6.000 millones de dólares (4.628 millones de euros). Estas estimaciones no incluyen los daños causados a la minería y la agricultura, los dos sectores mas importantes del país.

Cientos de evacuados por un incendio forestal en el oeste de Australia

A 4.000 kilómetros de distancia y al otro lado del país, cientos de personas han sido evacuadas hoy por un incendio forestal que amenaza a una comunidad cercana a la ciudad de Perth, al oeste, informa la agencia local AAP. Los habitantes de Lake Clifton, en el Estado de Australia Occidental,han tenido que coger sus pertenencias y abandonar la localidad por temor a un fuego que ya quemado varias casas, 2.000 hectáreas de cultivos y pastos de ganado.Unos 150 bomberos trabajan para controlar las llamas, alimentadas por vientos de hasta 50 kilómetros por hora, y han sido cortadas varias carreteras de la región.

El 7 de febrero de 2009, 173 personas murieron, pueblos enteros quedaron arrasados y medio millón de hectáreas de terreno fueron calcinadas en los incendios del "Sábado Negro" en el estado de Victoria, una de lasmayores tragedias de la historia de Australia.

Más información