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El Gobierno holandés de centroderecha acuerda enviar de nuevo una misión a Afganistán

El marzo de 2010, cayó el anterior Gabinete de centroizquierda por desacuerdos para prolongar la presencia de tropas nacionales en suelo afgano

El nuevo Gobierno holandés de centro derecha, formado por liberales y democristianos y que carece de mayoría parlamentaria, ha decidido enviar una nueva misión a Afganistán. Formada por 545 efectivos policiales, se encargarán de apoyar a sus colegas afganos en el mantenimiento de la ley y el orden. El grupo holandés saldrá este mismo año y permanecerá entre Kabul, la provincia de Kunduz, y la base militar de Mazar-e-Sharif hasta 2014. En Kunduz, situada al norte de Afganistán, se encuentran estacionadas las tropas alemanas. De ellas dependerá la protección de los enviados holandeses. El actual Ejecutivo holandés también quiere mantener en sueño afgano cuatro aviones F-16.

La resolución holandesa de volver a Afganistán es arriesgada. En marzo de 2010, el entonces Gabinete de centro izquierda, al mando del democristiano Jan Peter Balkenende, se vino abajo por discrepancias en la prolongación de la misión anterior. La OTAN les pidió más tiempo, y la oposición holandesa tumbó el Gobierno. Esta vez, Mark Rutte, el nuevo primer ministro liberal, necesitará un amplio respaldo político para poder actuar. Su mayor apoyo es el Partido de la Libertad, dirigido el populista de derecha, y líder antimusulmán, Geert Wilders. De momento, ha dicho que no le respalda porque"Holanda ya ha hecho bastante en Afganistán".

La oposición socialdemócrata, que derribó la coalición anterior (a pesar de formar parte de ella) está en contra de volver a Afganistán. No quiere que haya soldados holandeses allí. El resto de los grupos han pedido un debate público antes de decidirse