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"El atentado en Estocolmo es un caso aislado pero puede sentar un precedente"

Magnus Ranstorp, uno de los máximos expertos de terrorismo internacional, cree que la amenaza más preocupante es la posibilidad de que individuos autónomos entren en contactos con grupos extremistas en zonas de conflicto

El autor del atentado fallido de Estocolmo podría ser un nuevo caso de home-grown terrorist, un individuo de origen extranjero pero criado y nacionalizado en el país al que golpean. Taymur Abdel Wahab Al-Abdaly, de 29 años, el sospechoso de ser el terrorista suicida que murió en el ataque, era originario de Irak y había estudiado en Reino Unido. "Hay un riesgo de este tipo en varios países europeos", comenta en conversación telefónica Magnus Ranstorp, director del Centro para los Estudios de las amenazas asimétricas en el Colegio nacional de Defensa de Suecia.

Para Ranstorp, uno de los máximos expertos mundiales de terrorismo internacional, el problema está relacionado con personas que proceden de zonas de conflictos: Pakistán, Somalia, Yemen..."Más que los terroristas criados en casa, la cuestión es que algunos individuos, sin pertenecer a una organización concreta, pueden entrar en contacto directa y físicamente con grupos extremistas en estas zonas. Se trata de un peligro creciente". Ranstorp recuerda el caso, conocido hace un año, de al menos 30 alemanes de origen turco y árabe que viajaron a Pakistán para entrenarse en los campamentos de los extremistas islámicos.

Pero el experto, que colaboró con la Comisión de investigación estadounidense sobre los ataques de 2001 en Estados Unidos, excluye que el atentado de la semana pasada en Estocolmo sea parte de un plan de varias células. "Creo que es un caso aislado. Pero puede sentar un precedente y tenemos que preocuparnos en este sentido", dice. Los casos aislados confirman lo que, según el investigador sueco, ha sido el mayor cambio en las redes del terrorismo internacional después del 11-S: la descentralización y la regionalización de la amenaza.

El suceso del sábado, que podría haber causado una matanza si el plan no hubiera fallado, cogió "por sorpresa" a los suecos, según Ranstorp, a pesar de que, asegura, "desde hace tiempo se sabía que el contexto estaba cambiando. Los servicios de seguridad tenían señales de riesgo en los últimos dos-tres meses".

La cuestión que ahora circula entre la población es por qué un país con una tradición de tolerancia y acogida, y "una política exterior no agresiva" como subraya Ranstorp, pueda entrar en el punto de mira de los terroristas. "Yo he trabajado mucho tiempo para evitar que esto contribuya a alimentar sentimientos anti-islámicos. Y creo que la mayoría de las personas es inteligente y entenderá que se trata de casos aislados de gente que utiliza la religión para justificar sus acciones", comenta el experto quien reconoce al mismo tiempo que, también antes de este atentado, hay en la sociedad un movimiento en este sentido, como demuestra el 4% cosechado por el partido xenófobo de los Demócratas Suecos en las elecciones legislativas del pasado septiembre.