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Chacón confirma que España cederá el control de sus zonas en Afganistán en dos años

La ministra descarta un repliegue de las tropas, pero no una reducción paulatina

Chacón confirma que España cederá el control de sus zonas en Afganistán en dos años
EL PAÍS

La ministra de Defensa, Carme Chacón, confirmó este viernes que "se trabaja" para que las dos provincias afganas en las que hay soldados españoles, Herat y Badghis, "estén en condiciones" de iniciar la transición -es decir, la transferencia de la responsabilidad al Gobierno de Kabul- a lo largo de los años 2011 y 2012. Chacón matizó que "eso no significa que se produzca una retirada automática de las tropas", aunque no descartó una reducción "paulatina" de los más de 1.500 efectivos españoles actualmente desplegados en Afganistán.

Según adelantó EL PAÍS el jueves, los planes de la OTAN prevén que se inicie la transferencia del control de la provincia de Herat, bajo responsabilidad de Italia, en el segundo semestre de 2011, mientras que la transición en la provincia de Badghis, donde está el grueso de las tropas españolas, daría comienzo en 2012. Será en este momento, según fuentes militares, cuando podrían reducirse significativamente las tropas, ya que la base de Herat, con casi 500 militares españoles, deberá seguir prestando apoyo a la región oeste del país aunque la provincia pase a manos de las autoridades locales.

Chacón subrayó, en todo caso, que la cumbre que la OTAN en Lisboa marcará "el inicio del fin de la misión en Afganistán", con el objetivo de que el Gobierno de Hamid Karzai se responsabilice "cuanto antes" de la seguridad de su propio país. El proceso arrancará en 2011 y debe concluir en 2014. Se hará "con prudencia y determinación, paso a paso, provincia por provincia, distrito a distrito, muy sólidamente, para que sea irreversible y no tenga marcha atrás", en palabras de la ministra. La mayor pesadilla para la OTAN sería tener que recuperar el control de una zona tras haberla cedido al Gobierno afgano por su incapacidad para hacerse cargo de ella.

El "plan de transición" diseñado por los mandos de la OTAN prevé empezar el año que viene por la capital, Kabul, y algunos distritos del noreste y el centro del país; seguir por el norte y el oeste, donde están Herat y Badghis, en 2011 y 2011; y acabar por el sur y el este, las zonas limítrofes con Pakistán donde es más fuerte la insurgencia talibán, en 2014. Chacón subrayó que las tropas "solo" se irán cuando hayan cumplido los "objetivos", pero también que en las provincias donde hay españoles se está avanzando en los tres parámetros que permitirán su transferencia a las autoridades afganas: seguridad, desarrollo y gobernabilidad.

Antes de que comience el repliegue, España aún debe completar sus compromisos con la OTAN enviando, a principios del año próximo, dos equipos de instructores (OMLT), con unos 50 efectivos en total, para formar una unidad de helicópteros y otra de artillería del Ejército afgano. España ya está formando una brigada del Ejército afgano con unos 2.000 efectivos en la provincia de Badghis. La ministra dio por sentado que España contribuirá a financiar el sistema de mando y control del nuevo escudo antimisiles del que quiere dotarse la Alianza, pero no quiso concretar si, además, participará con los radares Aegis con los que van equipadas las fragatas F-100 de la Armada española.

Chacón aprovechará la cumbre de Lisboa para reunirse con el nuevo ministro de Defensa francés, Alain Juppé, mientras que su colega de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, mantendrá mañana su primera entrevista con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, con la que tiene previsto abordar el conflicto del Sahara Occidental.

En su primera intervención ante los restantes mandatarios, el español José Luis Rodríguez Zapatero felicitó al presidente estadounidense, Barack Obama, por haber conseguido convertir a Rusia en un aliado de la OTAN, pero reclamó un "mayor esfuerzo de diálogo" con los países del Mediterráneo, donde se concentran algunos de los mayores riesgos para la estabilidad y donde deberían aplicarse también las herramientas de diálogo político que han permitido mejorar la relación con Moscú.