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Grecia suspende el correo aéreo al extranjero por la oleada de paquetes bomba

Un artefacto dirigido a Berlusconi se incendia en el aeropuerto de Bolonia.- Varias embajadas en Atenas reciben material explosivo.- Desactivada una pequeña bomba en la cancillería alemana

Varios investigadores llegan a la Embajada rusa en Atenas.
Varios investigadores llegan a la Embajada rusa en Atenas. AFP

Las autoridades griegas han ordenado la suspensión del servicio de mensajería aérea al extranjero durante 48 horas, tras la nueva oleada paquetes bomba detectados este martes en distintos puntos de Europa. Uno de ellos iba dirigido al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y fue localizado en un vuelo procedente de Atenas, que fue forzado a aterrizar esta noche en la localidad italiana de Bolonia al detectarse la amenaza. El paquete se incendió mientras la policía lo inspeccionaba.

Horas antes, la policía alemana desactivaba otro artefacto explosivo enviado por correo ordinario a la canciller alemana, Angela Merkel. En el paquete, del tamaño de un maletín, aparecía como remitente el Ministerio de Economía de Grecia y tenía en su interior pólvora y un dispositivo para su detonación. El servicio de Correos del Gobierno alemán recibió el paquete a la una de la tarde. Los controles de seguridad detectaron que se trataba de un objeto sospechoso y dieron la alerta. Expertos de la policía desactivaron el explosivo con ayuda de un robot y de agua a presión.

Fuentes policiales citadas por medios alemanes aseguraron ayer que por la cantidad de material explosivo que había en el paquete, podría tratarse de una advertencia más que de un intento serio de causar graves daños en el edificio. En cualquier caso, la canciller alemana se encontraba ayer en Bélgica. Las sospechas se dirigen ahora a grupos de extrema izquierda de Grecia. En el Ministerio de Exteriores alemán se apresuraron a declarar que "no hay indicios para suponer que se trata de un ataque dirigido particularmente contra Alemania".

Las embajadas, en el punto de mira

El incidente de Berlín ocurrió horas después de que cinco embajadas en Atenas, entre ellas la de Alemania, recibieran artefactos explosivos similares. Dos de ellos llegaron a estallar, uno en la Embajada de Suiza y otro en la de Rusia, sin causar heridos. La detonación del primero de ellos se produjo cuando los empleados detectaron un paquete sospechoso con objetos metálicos a la entrada del recinto e intentaron abrirlo en el patio. El paquete estalló emitiendo una "pequeña llamarada" que no causó heridos, según explicó Georg Farago, portavoz del Ministerio de Exteriores suizo. Un hombre fue detenido poco después en las inmediaciones de la sede diplomática.

Además, la policía hizo detonar un envío recibido en la Embajada de Bulgaria y otro que iba destinado a la de Chile. Finalmente, un quinto, dirigido a la Embajada de Alemania, fue interceptado en una empresa de mensajería.

Los hechos producían un día después de que otros cuatro paquetes bomba pusieran en alerta a la policía de la capital griega. Uno de ellos, destinado a la Embajada de México en Atenas, estalló en la sede de la empresa de mensajería Swiss Mail, causando quemaduras leves en las manos a una empleada. Poco después, dos hombres fueron detenidos portando otros dos paquetes, destinados al presidente francés, Nicolas Sarkozy, y a la Embajada de Bélgica. Finalmente, fue detectado otro, dirigido a la Embajada de Holanda. A última hora de la tarde, dos artefactos más fueron detonados en el aeropuerto de Atenas. Ambos iban dirigidos a sendas instituciones europeas, Europol y el Tribunal de Justicia de la UE.

Durante la crisis de Grecia de la pasada primavera, provocada por el tremendo déficit de la economía helena y que casi arrastra a la zona euro, algunos medios griegos y alemanes se enzarzaron en una campaña de desprestigio mutuo que alcanzó su clímax en el diario sensacionalista alemán Bild. Angela Merkel fue descrita en Alemania como "canciller de hierro" y heroína de las finanzas patrias al negarse a participar con dinero en el rescate de la maltrecha economía griega. Al final, Merkel tuvo que participar en el carísimo rescate, lo que contribuyó a su desprestigio en Alemania.