Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Europa se vuelve mestiza. Es un proceso irreversible"

El filósofo Sami Naïr reúne treinta años de trabajo y de reflexión sobre los flujos migratorios en su último libro, 'La Europa Mestiza'

Suele repetir que si hace treinta años le hubieran dicho que iba a consagrar gran parte de su vida al reconocimiento de los derechos de los inmigrantes, no lo habría creído. Pero el hecho es que el sociólogo y filósofo Sami Naïr (Tlemcen, Argelia, 1946), desde que hace treinta años de que Simone de Bouvoir le pidiera dirigir un número especial de su revista Les Temps Modernes a la inmigración en Francia, nunca ha dejado de hacerlo. Treinta años de ensayos, de reflexiones, de proyectos políticos y académicos quedan reflejados en el libro La Europa Mestiza. Inmigración, ciudadanía, codesarrollo (Galaxia Gutemberg. Círculo de Lectores) que el autor presentó ayer en Madrid.

El titular resume el centro de la cuestión: cómo la emigración está cambiando la estructura demográfica de Europa. "Europa se vuelve mestiza, su población cambia de tejido étnico y cultural, aparecen nuevas creencias que le otorgan un nuevo rostro. Se trata de un proceso irreversible", escribe Naïr, que es catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Paris VIII.

"Si se plantea la inmigración en término de identidad, no hay solución y gana el más extremista"

la forma en la que el Gobierno francés ha tratado al colectivo gitano es "vergonzosa", según el autor

Es un nuevo mestizaje que no tiene antecedentes en el viejo continente, ya que si en los años cincuenta y sesenta, recuerda el autor, se trataba sobre todo de movimientos internos a los países europeos, "ahora la inmigración viene de todas las partes del mundo" y plantea retos nuevos frente a los cuales Europa no está respondiendo como debería. "Uno de los grandes problemas de los últimos veinte años es que no supimos dar legitimidad, dar presencia a los emigrantes que hemos necesitados para construir nuestra riqueza económica. Los poderes políticos han dejado la inmigración en las manos del mercado. Y cuando el mercado necesitaba a los inmigrantes los iba a buscar en condiciones horrorosas; cuando no les necesitaba los echó a los perros racistas que utilizan el racismo como instrumento de la lucha en la sociedad", dijo ayer Naïr, quien con contundencia se refirió a la tanto debatida cuestión de la integración de forma tajante: "No hay un problema de integración porque hay inmigración; hay un problema de inmigración porque hay un problema de integración".

Para el filósofo: "Si se plantea la cuestión de la inmigración en términos de identidad no hay solución y el que gana es el más extremista". "¿Ser integrado significa renunciar a su religión y llamarse Paco en lugar de Mohamed? ¿O es integración seguir llamándose Mohamed y sentirse español compartir el pasado, el presente y el futuro del país?", se preguntó. "Las sociedades europeas necesitan cohesión social: valores comunes que superen las particularidades de cada uno. La mezcla, el nuevo mestizaje de las sociedades europeas debe constituir la base de los derechos humanos".

El auge del populismo

Un discurso a contracorriente el de Naïr, en una Europa en la que en los últimos dos años ha visto crecer el apoyo a partidos xenófobos y de extrema derecha incluso en países con una larga tradición de acogida como Suecia. Por tres causas, según el autor. La primera es "la crisis económica que va a durar y de la que no vamos a salir antes de 2016-2018. Lo que significa que el populismo tiene un porvenir en los próximos años"; la segunda es la "desintegración de los Estados naciones, la destructuración de los Estados por el proceso de globalización que ha vaciado los Estados de su contenido"; y la tercera, que "da al populismo mucho porvenir", que la crisis no solo ha afectado a las capas obreras, más pobres de la sociedad, sino que "hay un proceso de empobrecimiento a nivel mundial de las clases medias que hace que caigan más fácilmente en el discurso del populismo".

El error de Sarkozy

El problema, según Naïr, es que cada vez más "el discurso de la extrema derecha se traslada y recicla en la derecha conservadora tradicional". Como en Francia, dice: "Algunos hablan de la victoria ideológica de Le Pen (Jean-Marie Le Pen, el líder del partido Frente Nacional). No llegaré hasta este punto pero hay algo podrido en el aire". Para Naïr, la forma en la que el Gobierno francés ha tratado al colectivo gitano es "vergonzosa" y explicó también el desenlace del choque con la Unión Europea, que finalmente no habrá el procedimiento de infracción contra Francia. "No condenaron a la UE porque la comisaria Reding cometió un error: comparar el acto que hizo el Gobierno francés con la deportación de los judíos...Ha sido un error porque no es la misma cosa. Y el Gobierno francés aprovecho el error. Luego la Comisión Europea pidió al Gobierno francés algunas medidas y el Gobierno francés lo hizo. Otro tema es saber si incluso si el Gobierno francés no hubiera hecho lo que se le pedía, lo hubieran condenado. La respuesta es no". Para el filósofo es fácil de entender: "Europa no existe como conjunto político". "Es conjunto", dice, "de dos naciones, Francia y Alemania, y esto determina una relación de fuerza absolutamente decisiva a la hora de tomar decisiones".