Nueve muertos en el polémico rescate de un autobús secuestrado en Manila

Las víctimas son ocho turistas de Hong Kong y el secuestrador, un ex policía

Varios agentes de la policía filipina junto al autobús secuestrado en Manila, antes del asalto
Varios agentes de la policía filipina junto al autobús secuestrado en Manila, antes del asaltoEFE

La policía filipina acabó a tiros con el secuestro de un autobús en el que, inicialmente, viajaban 25 personas, la mayoría turistas de Hong Kong. La operación de rescate, retransmitida en directo por canales de televisión de todo el mundo, se saldó con la muerte de ocho ciudadanos chinos y también con la del secuestrador, un ex policía apartado del cuerpo por corrupción hace dos años y que demandaba ser readmitido. Otros seis turistas resultaron heridos en el rescate, al menos uno de ellos de gravedad.

Tras más de 12 horas de negociaciones, a lo largo de las cuales se logró la liberación de tres niños, tres mujeres, un hombre diabético y el guía y el fotógrafo que acompañaban a los turistas, la policía decidió intervenir. Treinta agentes rodearon el vehículo, estacionado cerca de la plaza Rizal -uno de los lugares más turísticos de Manila- y, mientras trataban de romper con un mazo los cristales del vehículo, forzaron las puertas para intentar entrar.

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El secuestrador, Rolando Mendoza, de 55 años, respondió entonces abriendo fuego con su fusil de asalto M-16.

Durante varios minutos reinó el desconcierto. Los agentes seguían martilleando las lunas del autobús y se oían disparos. Al final, medio cuerpo del secuestrador apareció colgando por la puerta lateral derecha del vehículo. Un tirador había hecho diana en su cabeza.

Pero la operación de rescate, criticada por el gobernador de Hong Kong, Donald Tsang, acabó también con la muerte de ocho de los rehenes que aún seguían a bordo del autobús. "El manejo y, sobre todo, el resultado [de la operación], me parece decepcionante", afirmó Tsang.

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Un portavoz de la policía, Nelson Yabut, explicó que en el primer intento de asalto "el capitán Mendoza, que estaba tumbado en el pasillo", disparó contra uno de los agentes. "En el segundo intento, lo matamos", dijo.

Yabut explicó también que durante la operación se usaron bombas luminosas y gas. "Hicimos todo lo posible para negociar pacíficamente", relató, "pero no nos dio más opción".

El secuestro se produjo sobre las nueve de la mañana, hora local (dos de la madrugada, hora peninsular española). Mendoza marcó algunos plazos para lograr su objetivo sin llegar a cumplir sus amenazas en los primeros momentos del secuestro. Sin embargo, poco antes de la primera intentona policial concedió una entrevista a una radio local y afirmó que estaba viendo cómo los "equipos de asalto" rodeaban el autobús, que sabía que le iban a matar y que estaba "preparado para hacer lo mismo".

El conductor del autobús logró escapar poco antes de la intervención de las fuerzas policiales, ya de noche en Manila, por lo que el tiroteo se produjo cuando en el interior del autobús quedaban 15 rehenes de los 25 a los que Mendoza retenía al principio del secuestro. Más de la mitad de ellos murieron. Ocho rehenes y el secuestrador.

El inspector Mendoza, que había alcanzado el rango de capitán, fue suspendido en 2008 y expulsado definitivamente en enero de este año, junto a otros cuatro agentes. El motivo: la extorsión a un ciudadano filipino al que en su día exigieron unos 350 euros por permitirle aparcar en un lugar prohibido, conducir sin licencia y consumir drogas.

Durante el secuestro, Gregorio Mendoza, hermano del ex policía, declaró que este había sido "expulsado injustamente, sin un juicio, y sin posibilidad de explicarse o disentir". Gregorio Mendoza afirmó también que el Departamento de Asuntos Internos de la Policía ya había concluido que su hermano era inocente, pero la Defensora del Pueblo aún no se había pronunciado. El secuestrador había pegado a una ventana del autobús un papel con la frase: "Un gran error para corregir una gran decisión equivocada".

El jefe del Estado filipino, Benigno Aquino, envió sus condolencias y las de todo el país a los familiares de los rehenes fallecidos. Aquino también defendió la actuación de la policía.

El secuestro de un autobús de turistas en Manila, en Filipinas, ha terminado de forma trágica. Siete turistas chinos han muerto, dos han resultado heridos graves y los otros seis están hospitalizados. El secuestrador también ha fallecido.AGENCIA ATLASundefined
Un negociador corre hacia el autobús donde un ex agente de policía mantiene secuestrado a un grupo de pasajeros.
Un negociador corre hacia el autobús donde un ex agente de policía mantiene secuestrado a un grupo de pasajeros.REUTERS

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