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Muere el gran ayatolá Fadlalá, considerado líder espiritual de Hezbolá

Mohamed Husein Fadlalá, de 75 años, era una de las máximas referencias del islam chií en Líbano, Irak y Bahrein. - En los años ochenta sobrevivió a varios atentados que fueron atribuidos a la CIA

El gran ayatolá Fadlalá, considerado en los años ochenta como líder espiritual de Hezbolá, ha muerto a los 75 años. Una de las máximas autoridades del islam chií, evolucionó desde posiciones iniciales más radicales a planteamientos más moderados en las dos últimas décadas, sobre todo en temas sociales y de diálogo interreligioso.

Mohamed Husein Fadlalá nació en la ciudad santa iraquí de Nayaf, hijo de padres libaneses. Regresó a Líbano en 1966, donde se forjó una reputación de piedad y erudición. Pero alcanzó notoriedad internacional tras la desaparición de Musa Sadr, un destacado clérigo chií del que se perdió rastro durante un viaje a Libia en 1978. Fadlalá se convirtió en la máxima referencia islámica en Líbano, y en el único gran ayatolá con residencia en ese país. En su calidad de gran ayatolá, se convirtió en fuente de emulación para chiíes de Líbano, Irak y Bahrein, y en menor medida, de otras comunidades chiíes.

Se le consideró líder espiritual de Hezbolá, algo de lo que él siempre se distanció, apoyando algunas propuestas de la milicia libanesa chií cuando coincidían con su visión, y distanciándose de otras. Rechazó el secuestro de occidentales por grupos militantes libaneses, y se alejó de la vertiente política en el país. No obstante, defendió que "la justica emana de la religión; por lo tanto, no existe política sin religión".

El supuesto vínculo con la milicia chií libanesa le valió la inclusión en la lista de terroristas de Estados Unidos, y varios intentos de asesinato. Tras la creación de Hezbolá, en 1982, se le consideró inspirador de los atentados del grupo, entre ellos los ataques contra el cuartel y la embajada estadounidense en Beirut en 1983, en los que murieron cerca de 300 personas. En 1985, sobrevivió a un atentado con coche bomba en Beirut que causó 80 muertos, atribuido a miembros de los servicios de espionaje libaneses entrenados por la CIA.

Fadlalá, que ingresó en un hospital de Beirut el viernes con una hemorragia interna, siempre defendió que las luchas entre chiíes y zuñes de Irak era política y no religiosa, y acusó de fitna (sedición) a los que promueven la lucha entre musulmanes. Hace unos años, protagonizó un importante debate al respecto con un conocido predicador suní, Yusef al Qaradawi, quien calificó a los chiíes de heréticos.

Fuera o no cierta su vinculación con Hezbolá, Fadlalá evolucionó de posiciones iniciales radicales, fuertemente en contra de EE UU e Israel, a otras consideradas más tolerantes y liberales en el mundo islámico, por ejemplo, en lo relativo a la participación de las mujeres en la vida pública. También creó escuelas religiosas, fundaciones, clínicas y bibliotecas.