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La ONU afirma que la violencia en Kirguizistán no es espontánea" sino "planificada y dirigida"

La Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos asegura que comenzó el jueves con cinco ataques coordinados

La violencia en Kirguizistán comenzó el pasado jueves presuntamente con cinco ataques coordinados, se agravó el fin de semana y ha adoptado un carácter de conflicto interétnico que puede dispararse hasta quedar fuera de control, advierte la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, que ha recogido testimonios de testigos, incluido personal de la ONU, en las ciudades de Osh y Jalalabad, según ha indicado su portavoz, Rupert Colville.

"Tenemos fuertes indicios que este suceso no fue un enfrentamiento espontáneo entre etnias, sino que hasta cierto punto fue orquestado, dirigido y bien planeado", ha asegurado Colville. "Varias de estas informaciones sugieren que el incidente comenzó con cinco ataques simultáneos en Osh que implicaron a varios hombres con pasamontañas y armas. Parecía que estaban buscando provocar una reacción", ha indicado. Colville ha detallado que uno de los ataques se produjo contra un gimnasio "conocido por ser el refugio de una banda de delincuentes" en Osh. "Atacar este gimnasio probablemente intentaba provocar una reacción", ha añadido.

"Hay que pararla, es terriblemente peligrosa"

"Así que puede ser erróneo denominarlo, al menos en origen, como un conflicto entre etnias. Parece que hay otras agendas que lo condujeron inicialmente pero que, una vez que se derivó por la línea de las etnias, por supuesto se comienza a tener una división clara y reacciones de venganza, que es lo que lo hacen especialmente peligroso", ha explicado.

Desde el jueves, al menos 171 personas han muerto, más de 83.000 han cruzado la frontera a Uzbekistán y otras 200.000 se han desplazado de forma forzada dentro de Kirguizistán. El Gobierno interino kirguís, que asumió el poder después de que el ex presidente Kurmanbek Bakíev fuera derrocado en abril, ha acusado a los seguidores de Bakiyev de provocar este conflicto. Bakíev, que permanece en el exilio en Bielorrusia, ha negado esta acusación.

Al respecto, Colville también ha señalado que esta oficina no está en posición en este momento de hacer ninguna acusación directa contra ninguna persona en particular ni contra ningún grupo. Colville ha considerado que esta situación difiere de otras crisis de violencia y es "extremadamente peligrosa" debido al "mosaico étnico" que predomina en la región. "Estamos ante una mezcla étnica altamente compleja, con 80 grupos étnicos diferentes sólo en Osh", la región donde se registraron los primeros ataques y enfrentamientos entre kirguís y uzbekos. "Lo más importante es que se detenga la violencia. Hay que pararla, es terriblemente peligrosa", ha dicho. "Los conflictos entre etnias, una vez que comienzan a estar fuera de control, es muy difícil frenarlos", ha subrayado.

Aunque Colville ha reconocido que "es muy duro confirmar cualquier cosa en estas circunstancias", ha revelado que su institución cuenta igualmente con información "de una variedad de fuentes en el terreno" sobre mujeres kirguís y uzbekas violadas. Sin embargo, ha pedido mucha "precaución" porque "las denuncias y rumores de violaciones también podrían ser utilizados para enardecer la situación".