El presidente de Uzbekistán teme que continúe la inestabilidad en Kirguizistán

Rusia y sus aliados debatirán la situación en el país asiático

Islam Karímov, el presidente de Uzbekistán, se ha pronunciado a favor de intensificar la cooperación con Rusia para afrontar la inestabilidad en Kirguizistán, que según él, podría adquirir carácter permanente. Uzbekistán y Kirguizistán son vecinos centroasiáticos que colaboran (prestando instalaciones o facilitando el tránsito de equipo) con la operación antiterrorista dirigida por EE UU en Afganistán .

En Kirguizistán el "gobierno provisional " formado tras el motín del pasado 7 de abril no controla el orden público y ha tenido que sacar el Ejército a la calle en Bishkek para evitar el pillaje, las ocupaciones de terrenos y la violencia que se cobró cinco muertos el lunes. El presidente derrocado, Kurmanbek Bakíev, está ya en Bielorrusia, según confirmó el líder de ese país Alexandr Lukashenko. El servicio de Seguridad de Lukashenko trasladó a Bakíev y varios de sus familiares en avión a Bielorrusia a pesar de que los aeropuertos de ese país centroeuropeo estaban cerrados por lava volcánica, según la agencia Interfax. Pese a que las informaciones son confusas, una parte de los seguidores de Bakíev sigue esperando aparentemente el regreso de su líder.

En Moscú, el jefe del Estado Mayor de Rusia, general Nikolái Makárov, ha manifestado que la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (organización formada por Rusia y seis Estados aliados, Kirguizistán, Uzbekistán, Kazajistán, Tazhikistán, Bielorrusia y Armenia) debatirá la situación en Kirguizia, que "continúa agravándose". Makárov ha añadido que discutirá sobre el tema en próximas conversaciones con mandos militares estadounidenses en Washington. Tanto Kirguizistán como Uzbekistán han tratado de compaginar sus propios intereses con los deseos de Rusia y EE UU de mantener puntos de apoyo y bases en Asia Central; Bishkek, se ha guiado por razones más bien mercantiles y Tashkent, por las agudizadas percepciones de seguridad de Karímov sobre las amenazas del terrorismo, el islamismo y la oposición radical.

En el Kremlin, donde se reunió con el presidente ruso Dmitri Medvédev, Karímov, que dirige Uzbekistán desde hace 20 años, manifestó que "lo que sucede en Kirguizistán no responde en absoluto a los intereses de los vecinos y existe un serio peligro de que estos procesos adquieran un carácter permanente". El líder uzbeko consideró un "precedente contagioso" la llamada Revolución de los Tulipanes, que en 2005 puso fin a la presidencia de Askar Akáyev en Kirguizistán. Bakíev, el sustituto de Akáyev, fue a su vez apartado del poder por un nuevo motín a la cabeza del cual se situaron sus antiguos aliados en la oposición.

Según Karímov, los acontecimientos en Kirguizistán se han repetido al cabo de cinco años y la "ilusión" de que es posible "derrocar a un gobierno elegido legalmente" puede llevar a "serias consecuencias". "En Uzbekistán nadie sigue con deleite las acciones del pueblo kirguizo amante de la libertad", dijo Karímov con ironía refiriéndose a comentarios de prensa rusos, según los cuales "los dirigentes de Uzbekistán" siguen "con horror" los acontecimientos de Kirguizistán, mientras el "pueblo uzbeko" los contempla con "deleite". Los medios de comunicación de Uzbekistán las informaciones sobre Kirguizistán. Karímov consideró "primitivo" juzgar sobre otros países centroasiáticos en función del ejemplo kirguizo.

Por su parte, Medvédev mantiene la distancia respecto a los líderes de Kirguizistán. Esta actitud que contrasta con la receptiva acogida inicial dispensada por Rusia a los amotinados. Observadores políticos opinan que Moscú ha optado por la prudencia y por mantener un margen de maniobra hasta que se aclare quién puede hacerse con el control del poder en Kirguizistán. El presidente manifestó que Rusia sólo establecerá una plena relación con las nuevas autoridades cuando éstas celebren elecciones. "De hecho, ahora es necesario hacer renacer el Estado, un Estado que en este momento no existe", dijo el presidente.

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"Esperamos que el gobierno provisional de Kirguizistán emprenderá para ello todos los esfuerzos necesarios, porque la anarquía en este caso golpea duramente los intereses de Kirguizistán y los intereses de los vecinos". "Quisiéramos que la situación socioeconómica en Kirguizistán se estabilizara, que el Estado adquiriera todas las cualidades necesarias y que se legitimen todas las ramas del poder, que se celebren elecciones y no se ejerzan las competencias de hecho", afirmó.

Karímov subrayó su deseo de dotar de contenido los acuerdos bilaterales entre Rusia y Uzbekistán, incluido el acuerdo de alianza firmado en 2005. En el comunicado final de la visita ambas partes expresaron deseo de desarrollar la cooperación en diversas organizaciones internacionales incluida la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y la Organización de Cooperación de Shanjái. Karímov se mostró sin embargo pesimista sobre la situación en Afganistán y dijo que no ve la "luz al final del túnel" ni siquiera a medio plazo.

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Policías antidisturbios tratan de protegerse durante el enfrentamiento en Biskek (Kirguizistán) contra la oposición.
Policías antidisturbios tratan de protegerse durante el enfrentamiento en Biskek (Kirguizistán) contra la oposición.AFP

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