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Serra se lanza a la carrera por la Presidencia brasileña

El exgobernador del Estado de São Paulo, José Serra, es oficialmente desde ayer el precandidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) a disputar las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo tres de octubre. En un acto de carga festiva celebrado en Brasilia, ante la presencia de 3.500 personas y con profusión de personalidades de los partidos de la oposición, Serra proclamó: "Quiero ser el presidente de la Unión. Vamos juntos, brasileños y brasileñas, porque Brasil puede más". Ésta última frase resume a la perfección el talante del político que se enfrentará a la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) y del propio presidente Lula da Silva, Dilma Rousseff. Serra no buscará de momento la colisión frontal con Lula ni con su candidata, porque sabe de sobra que el apoyo popular a la gestión del Ejecutivo que ha gobernado durante los últimos ocho años está blindado a prueba de obuses.

El precandidato del PSDB dejó traslucir ayer una estrategia electoral centrada en la idea de que Brasil ha mejorado mucho en los últimos años, no sólo por mérito de Lula, sino también por el trabajo realizado durante los Gobiernos anteriores a enero de 2003, y que ahora ha llegado el momento de que el país dé un nuevo salto cualitativo. Serra destacó que hay que redoblar los esfuerzos en políticas de sanidad, educación, seguridad pública, agricultura y medio ambiente. De esta manera, se desmarcaba sutilmente del discurso del actual Gobierno, que airea a los cuatro vientos sus logros en materia de disminución de la desigualdad social con la introducción de una vasta red de programas sociales.

Entre las tibias críticas que Serra hizo ayer a la gestión de Lula destacó la referente a la política exterior brasileña: "Para mí, los derechos humanos nos son negociables. No cultivemos ilusiones: las democracias no condenan o encarcelan a las personas por pensar diferentes de quien está en el Gobierno. Las democracias no tienen a trabajadores muriendo en huelgas de hambre porque no están de acuerdo con el régimen". Serra se refería al apoyo explícito dado por el Gobierno de Lula a los regímenes cubano, venezolano e iraní, con los que mantiene unas excelentes relaciones.

El que fuera ministro de Salud durante el último Gobierno de Fernando Henrique Cardoso defendió ayer los valores éticos y morales de la política - no en vano, ya que el primer mandato de Lula estuvo salpicado por escándalos de corrupción que llegaron a la cúspide de su Gobierno y del PT -. En el más reciente sondeo de intención de voto difundido por Datafolha, Serra aventaja a Rousseff en nueve puntos. Será prácticamente imposible que pueda mantener esta holgada distancia hasta el final de la campaña, ya que Lula invertirá a partir e ahora todo su carisma y los éxitos de su Gobierno en revertir la situación y aupar a Rousseff a la Presidencia.