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La disidencia cubana se moviliza para salvar a Fariñas

El opositor se encuentra muy débil después de dos semanas en huelga de hambre

La disidencia cubana se ha movilizado a todos los niveles para evitar un desenlace trágico en el caso de Guillermo Fariñas. El opositor, de 48 años, se encuentra muy débil después de dos semanas en huelga de hambre, pero asegura que persistirá en la protesta hasta que las autoridades excarcelen a 26 presos políticos enfermos. "Estoy listo para inmolarme", advirtió nuevamente. Entre tanto, un grupo de 10 disidentes moderados envió una carta al presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, pidiendo su mediación urgente dada "su privilegiada interlocución con las autoridades de Cuba".

Los activistas, incluido el socialdemócrata Manuel Cuesta Morúa, consideran que los buenos oficios de Lula, junto a su "credibilidad" y "liderazgo regional", pueden lograr que Fariñas abandone "el recurso extremo de la huelga de hambre", además de animar al Gobierno a que dé pasos en la dirección correcta. "La influencia regional de Brasil, su confianza en el potencial transformador de la sociedad democrática y su concepto de paciencia estratégica pueden ayudar a que Cuba comience a compartir los estándares mundiales en materia de derechos humanos", asegura la carta, entregada a la Embajada brasileña en La Habana.

Según los opositores, que acaban de constituir el Comité pro Libertad de los Prisioneros Políticos Cubanos Orlando Zapata Tamayo, es preocupante la "reacción" del Gobierno expresada a través del diario Granma -responsabilizando únicamente a Fariñas de lo que pueda suceder-. Ello, dicen, "hace temer el peor escenario luego de infructuosos intentos de disuasión por parte de activistas cubanos y diplomáticos de la Unión Europea".

La disidencia intenta convencerle

En los últimos días, miembros de la disidencia han viajado a Santa Clara (270 kilómetros al este de La Habana), donde reside Fariñas, para tratar de convencerle de que abandone la huelga. El opositor Elizardo Sánchez también pidió a la presidencia española de la Unión Europea que intente persuadir a Fariñas. El consejero político de la Embajada de España, Carlos Pérez-Desoy, ha visitado ya en dos ocasiones a Fariñas, pero sin lograr que deponga su actitud.

El lunes, el diplomático le trasmitió una propuesta del Gobierno cubano que contemplaba la posibilidad de que viajara a España para poner fin a la crisis. El disidente la rechazó. "Yo no quiero el exilio. Lo que propongo al Gobierno de Raúl Castro, si quiere acabar con esta huelga, es que deje salir a España a los presos políticos enfermos", dijo a EL PAÍS.

Excarcelación incondicional

Por otro lado, coincidiendo con el séptimo aniversario de sus detenciones, 52 miembros del grupo de los 75, condenados en 2003 a penas de hasta 28 años de cárcel, exigieron al Gobierno su excarcelación incondicional, así como una solución humanitaria para el caso Fariñas. "Si el régimen lo dejara morir, estaría demostrando nuevamente su desprecio total por la justicia y el respeto de los derechos humanos", dijeron los firmantes (43 de ellos en prisión y el resto con "licencia extrapenal" por motivos de salud ).

Los presos -todos considerados de conciencia por Amnistía Internacional- afirman que este aniversario se produce "cuando la crisis nacional se agudiza a niveles insoportables". A su juicio, eso prueba "sus planteamientos sobre la necesidad de cambios económicos, sociales y políticos", por lo que, dicen, ahora que Raúl Castro ha expuesto "reiteradamente problemas" que ellos habían denunciado, "resulta más absurda y monstruosa" su permanencia en prisión.