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China juzga al célebre disidente Liu Xiaobo por pedir reformas democráticas

El intelectual ha exigido los cambios en un manifiesto firmado por 300 personas, entre ellas, escritores, abogados, profesores y periodistas

Los tribunales chinos han comenzado este miércoles el juicio contra Liu Xiaobo, uno de los más prominentes disidentes del país asiático, en medio de las sospechas de las organizaciones de derechos humanos de que Pekín intenta acelerar el caso durante las Navidades en Occidente para atraer menos atención internacional.

Los fiscales acusan a Liu, que el próximo lunes cumplirá 54 años, de "incitar a la subversión del poder del Estado" por publicar ensayos críticos con el Partido Comunista Chino en Internet y ser uno de los autores de la Carta 08, un sorprendente manifiesto político, que pide reformas democráticas, hecho público en diciembre del año pasado. El conocido activista podría ser condenado hasta 15 años de cárcel.

La detención de Liu hace más de un año y su juicio han provocado un fuerte rechazo. Muchos ciudadanos chinos han mostrado su solidaridad con el detenido y han criticado al Gobierno en blogs y otros foros. Estados Unidos y la Unión Europea (UE) han reclamado repetidas veces su liberación, lo que ha sido calificado por Pekín de "inaceptable" e injerencia en sus asuntos internos.

Además de EE UU y la UE, varias embajadas europeas, incluida la sueca, habían solicitado asistir al juicio también a título individual. El permiso les fue denegado. Pero, diplomáticos de una docena de países, entre ellos, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Suecia, Australia y Nueva Zelanda, se han congregado hoy a las puertas del tribunal a la espera de noticias sobre la vista. España, que sucederá el próximo semestre a Suecia en la presidencia rotatoria de la UE, no pidió acudir al juicio ni envió a ningún representante, según hna confirmado fuentes oficiales de la embajada. "Sabíamos que no iban a dejar entrar", han declarado una de las fuentes.

La policía advirtió a los disidentes chinos más destacados que se quedaran en casa. "Agentes del departamento de Seguridad del Estado vinieron y me dijeron que no intentara ir al juicio. Es totalmente injusto. Liu no debería ser juzgado. Está siendo incriminado por la Carta 08, lo que prueba que China necesita la carta", ha dicho Ding Zilin, madre de uno de los estudiantes muertos durante las manifestaciones pro democráticas de la plaza de Tiananmen, en 1989, y una de las voces más críticas con el Gobierno, informa France Presse. Bao Tong, un alto funcionario que fue purgado tras las protestas de Tiananmen, también recibió las mismas órdenes. "Insistí en que yo era parte del caso. Si Liu Xiaobo va a ser juzgado, entonces yo también debería ser juzgado. No me escucharon", ha señalado. Tanto Ding como Bao son signatarios de la Carta 08.

A las puertas del tribunal, algunos de los partidarios de Liu han gritado "Larga vida a la democracia, larga vida a Liu Xiaobo", bajo la atenta mirada de decenas de policías, que acordonaron la zona. La esposa del disidente, Liu Xia, ha afirmado que no tenía esperanzas sobre el desenlace del juicio y que no planean recurrir el veredicto si es culpable. "Con un Gobierno como éste, un Gobierno sin principios, no hay nada que puedas hacer", ha afirmado, informa Reuters.

Liu, antiguo profesor de la Universidad Normal de Pekín y escritor, fue encarcelado 20 meses por su participación en las protestas de 1989, y posteriormente fue internado tres años en un campo de reeducación por el trabajo. Ha sido un continuo defensor de los cambios y de mayores libertades.

Con su juicio, Pekín ha lanzado una nueva señal de advertencia a otros reformistas, en un ambiente de persecución creciente, que comenzó antes de los Juegos Olímpicos del año pasado. En abril de 2008, Hu Jia, otro incansable luchador por los derechos humanos, fue condenado a tres años y medio de prisión también por "incitar a la subversión del poder del Estado", el cargo habitualmente utilizado por Pekín para enmudecer las voces críticas. Hu fue detenido el 27 de diciembre anterior, en plenas fiestas navideñas en Occidente.

Una Carta con aires checoslovacos

La Carta 08, publicada coincidiendo con el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2008, pide reformas políticas y propone una serie de medidas para mejorar las libertades en China, como democracia legislativa, un sistema judicial independiente, libertad de religión, asociación y prensa, y el fin del partido único. Inicialmente firmada por 300 personas -entre ellas, escritores, abogados, profesores y periodistas-, ha sido ya suscrita por más de 10.000, según China Human Rights Defenders, una red de activistas, localizados tanto dentro como fuera de China.

El documento se inspira en la Carta 77, impulsada en la antigua Checoslovaquia por los críticos con el entonces Gobierno comunista del país europeo, entre ellos Vaclav Havel, quien más tarde se convertiría en presidente de República Checa.

La trascendencia histórica de aquel documento europeo explica el nerviosismo que la Carta 08 ha despertado entre las autoridades chinas, obsesionadas por mantener el control político absoluto y lo que consideran la estabilidad del país para continuar el proceso de apertura y desarrollo económico, lanzado hace tres décadas.

El 8 de diciembre de 2008, un día antes de que fuera hecha pública la carta china, Liu Xiaobo fue detenido. Tras su desaparición, más de 150 escritores, académicos y otros intelectuales de todo el mundo, incluidos tres premios Nobel de Literatura (Seamus Heaney, Wole Soyinka y Nadine Gordimer) y los autores Salman Rushdie y Umberto Eco, dirigieron una carta al presidente chino, Hu Jintao, pidiendo su liberación. Hoy, Liu se ha sentado en el banquillo.

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