Suiza vota para prohibir los minaretes en las mezquitas

La iniciativa fue presentada en 2007 por cargos del Partido Popular de Suiza, una formación nacionalista y xenófoba, aunque no parecen existir grandes problemas de integración en el país

Los suizos están convocados hoy a las urnas en referéndum federal para tomar una decisión sin precedentes y polémica como pocas que, de ser adoptada, causaría una tormenta diplomática mayúscula para su país. Se trata de la inclusión en la Constitución de una cláusula que prohibiría la construcción de minaretes en las mezquitas que vayan a construirse en Suiza.

La espinosa iniciativa fue presentada en mayo de 2007 por cargos del UDC-SVP, o Partido Popular de Suiza. En este país cualquier ciudadano puede proponer un referéndum, si obtiene el apoyo de 100.000 votantes. En el caso de los minaretes, el comité logró reunir nada menos que 114.895 firmas. Y ello en la totalidad de los 26 cantones que componen la Confederación Helvética.

Los partidarios de la prohibición ven el minarete como "un signo de dominación política y de voluntad de poder", más que como símbolo religioso. Estos temen una Suiza repleta de minaretes en un futuro cercano y critican la "discreta invasión" musulmana, que buscaría "establecer un orden jurídico y social contrario a las libertades garantizadas por la Constitución". Según un informe, la justificación de los partidarios del "no" es en un 53 % de casos "para mandar un claro mensaje contrario a la implantación en Suiza de la sharia, o ley islámica".

El Ejecutivo ha expresado su oposición a la propuesta y ha recomendado a los ciudadanos votar contra esta modificación del artículo 72 de la Constitución. Las últimas encuestas darían el triunfo a los partidarios del "no" con algo más del 50% de los votos. Pero los analistan afirman que un margen de partidarios de la interdicción superior al 30% sería igualmente muy preocupante para la imagen internacional de Suiza. El peso global del electorado del partido SVP-UDC a nivel nacional equivale a más de un cuarto del censo. La formación nacionalista, populista y xenófoba obtuvo un 29 % de votos en las elecciones federales de 2007.

De momento, en territorio suizo solo existen cuatro minaretes, siendo el más famoso el de la Mezquita de Ginebra. A diferencia de las serias dificultades de integración que se observan en los suburbios de París, Bruselas o Londres, la inmigración musulmana parece integrarse aquí sin grandes dificultades, lo que añade aún más incomprensión sobre las verdaderas razones de la iniciativa del Partido Popular. Los musulmanes de Suiza son mayoritariamente provenientes de Turquía, Albania y la ex-Yugoslavia. Su número se calcula en unas 400.000 personas.

Las consecuencias de una posible aprobación serían catastróficas para la imagen de Suiza en el mundo árabe-musulmán y afectaría de forma grave a los intereses económicos de la nación alpina. La ministra de Asuntos Exteriores, la socialista Micheline Calmy-Rey, dejó planear en varias intervenciones públicas la posibilidad de que una prohibición pusiera a Suiza en el punto de mira del terrorismo islámico internacional. Una posibilidad doblemente grave dado que Suiza es un país tradicionalmente bien visto por los países musulmanes y es un destino privilegiado para los ricos emires del Golfo Pérsico.

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