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La Casa Blanca no teme al racismo

Obama considera que recibe más criticas por sus reformas que por ser negro

La Casa Blanca ha intentado durante toda la semana evitar el espinoso tema. Pero mañana el presidente tiene previsto comparecer en televisión en cinco programas políticos distintos -acto sin precedentes en la historia presidencial- para descartar que las duras críticas que está recibiendo, fundamentalmente por su intento de reforma del sistema sanitario, estén basadas en motivos racistas. "¿Que existe gente por ahí a la que no le caigo bien por cuestiones de raza?", se pregunta Obama en la CNN, que el viernes por la noche avanzó extractos de la entrevista que se emitirá mañana domingo. "Estoy seguro de que sí, pero ése no es el tema principal en este caso", resolvió el residente de Estados Unidos.

Para Obama, primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, los ataques que está sufriendo tienen que ver con el intenso debate sobre el papel del gobierno en la vida de la nación. No son ni una ni dos, sino muchas las veces que los periodistas de las cadenas ABC, NBC, CBS y CNN y Univisión preguntarán mañana en sus programas al mandatario qué parte de la agresividad nacida en torno al debate sobre el sistema sanitario tiene que ver con el racismo subyacente en la sociedad norteamericana, como esta misma semana declaró el ex presidente Jimmy Carter. En todos los casos, el presidente dirá que ninguna. Que la raza nada tiene que ver.

En la entrevista con NBC, Obama concede que, por supuesto, "existe gente que todavía piensa a través del prisma de la raza cuando se trata de evaluarme a mi y a mi candidatura". "Unos votaron por mí por esta razón y otros lo hicieron en contra por la misma", argumenta el presidente. Sin embargo, según Obama, el debate principal, "la discusión que ha perdurado a lo largo de la historia de esta república es la de ¿Cuál es el papel apropiado del Estado?". "¿Cómo equilibramos la libertad con la necesidad de cuidarnos el uno al otro? Esta no es una discusión nueva y siempre despierta pasiones", puntualiza.

Con su maratón televisivo de mañana, el presidente deja claro que no está de acuerdo con Carter. Tampoco cree que la tensión entre ciudadanos de uno u otro pensamiento sea ahora mayor o que estemos atravesando por un periodo de especial desencuentro entre los políticos. "Este es el mismo debate que viene produciéndose desde hace tiempo, aunque suele tornarse mucho más encarnizado durante las épocas de transición, o cuando los presidentes intentan lograr reformas". "Creo que probablemente ése sea el principal móvil de una parte de esta agresividad", asegura en CNN.

En un guiño histórico que, en su opinión, desarticula el móvil racista, Obama dijo que "muchas de las cosas que se decían sobre FDR [el presidente Franklin Delano Roosvelt] eran muy similares a las que se dicen sobre mí -que era un comunista o que era un socialista-", declara. "Muchas de las cosas que se dijeron de Ronald Reagan cuando trataba de revertir algunos programas del New Deal eran también muy feas", añade.

El elemento común de todas esas críticas siempre es el del papel del Estado en la sociedad, un asunto sobre el que Obama intenta no tener una posición absoluta o muy ideológica. En la negociación sobre la reforma sanitaria, por ejemplo, parece dispuesto a aceptar una ley que no incluya un seguro público de salud.