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Barroso, reelegido presidente de la Comisión Europea

El político portugués renueva su mandato por cinco años con mayoría absoluta, que debe garantizar estabilidad en su mandato aunque entre en vigor el Tratado de Lisboa

José Manuel Durão Barroso ha sido reelegido presidente de la Comisión Europea con mayoría absoluta y renueva su mandato para cinco años.

El político portugués -que ya tenía el apoyo unánime de los gobiernos de los Veintisiete- ha obtenido 382 votos a favor, 219 en contra y 117 abstenciones. Barroso, que partía antes del verano con una amplia oposición en el Parlamento, ha logrado convencer al grupo Liberal y a parte de los socialistas, entre ellos los portugueses y españoles, cuyos votos se sumaron a los del Partido Popular Europeo (PPE) y a los euroescépticos británicos, checos y polacos, grupos que defendieron en todo momento su candidatura.

A pesar de que la mayoría simple era suficiente para ser reelegido, la mayoría absoluta debe garantizar a Barroso estabilidad en su mandato aunque entre en vigor el nuevo Tratado de Lisboa. Ese texto, que todavía está pendiente de ser aprobado, requiere la mayoría absoluta para elegir al presidente de la Comisión Europea, por lo que algunas fuerzas habían insistido en que si el portugués no la obtenía ahora debería volver a pasar la prueba en la Eurocámara bajo las nuevas reglas.

"Quiero darles las gracias por la gran confianza que depositan en mí", ha Barroso al hemiciclo inmediatamente después del voto, según informa la agencia Efe. "Creo que es una señal del apoyo con el que voy a contar en el Parlamento Europeo para mi programa", ha señalado el presidente de la CE, quien se comprometió a trabajar junto a "todos los grupos políticos que quieren una Europa de solidaridad y libertad".

Barroso hizo un último esfuerzo para convencer a los eurodiputados socialistas y verdes para que le votasen y se presentó ante el pleno de la Eurocámara subrayando el perfil social de su programa atendiendo a las peticiones que había recibido la semana anterior ante los grupos parlamentarios. En esta línea asumió que "el paro es el mayor problema para nosotros" y subrayó su propósito de "vigorizar nuestro modelo de economía social de mercado". De manera más precisa anunció la presentación "lo antes posible", de un reglamento para resolver los problemas de aplicación de la Directiva de Trabajadores Desplazados, que ha provocado graves situaciones de desigualdad entre trabajadores nacionales e inmigrantes tras las sentencias del Tribunal de Luxemburgo.

También se comprometió a revisar la Directiva de Tiempo de Trabajo, que permite los contratos individuales entre empresa y trabajador, semanas de hasta 65 horas laborales y desarrollar un nuevo marco legal para los servicios de interés general.