Revuelo nuclear en Brasil

El país suramericano tiene los conocimientos necesarios para producir armas atómicas, según un estudio que ha despertado la preocupación de la AIEA

Brasil ya domina los conocimientos y la tecnología necesarios para producir, si lo desea, un arma nuclear, según revela una tesis doctoral presentada en el Instituto Militar de Ingeniería del Ejército (IME), y que ha salido a la luz en la prensa local. Según publicó el domingo el diario Jornal do Brasil, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) reclamó en abril al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva más detalles sobre el estudio, parte del cual ha sido publicado en un libro.

El físico brasileño Dalton Girâo Ellery Barroso ha conseguido, según se desprende de su tesis doctoral, interpretar los modelos físicos y matemáticos de una cabeza nuclear desarrollada en Estados Unidos, concretamente la W-87. Según Barroso, "una cosa es que Brasil quiera construir armas atómicas y otra que tenga que renunciar a saber cómo se pueden construir".

Una parte de esa tesis fue publicada recientemente en Brasil en un libro de varios autores, La física de las explosiones nucleares, aunque, según el diario, el núcleo del trabajo académico es calificado como "reservado" por el IME.

La AIEA, señala el diario, considera que los modelos descritos en la tesis académica y en el libro sólo podían haber sido desarrollados en un laboratorio. Además, considera que en el libro se ha revelado información secreta, extremo que el Gobierno brasileño ha rechazado.

El senador Eduardo Azeredo, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional del Senado, ha afirmado que la comisión va a estudiar la convocatoria de los ministros de Defensa, Nelson Jobim y de Asuntos Exteriores, Celso Amorim, para que expliquen el posible roce entre la AIEA y el Gobierno ante las revelaciones del físico brasileño. Para Azeredo, el hecho de que el ministro de Defensa haya permitido la publicación de la investigación de Barroso satisface las expectativas del Congreso y refleja la madurez del sistema democrático de este país para tratar la cuestión nuclear. Según el senador, que pertenece al opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Brasil no puede renunciar a la investigación nuclear, aunque sólo sea para fines pacíficos.

El debate se hace aún más importante ante la necesidad de grandes inversiones del Gobierno para acabar la construcción de la central nuclear Angra III, cuyo funcionamiento deberá permitir avanzar en la generación de energía eléctrica, medicina y otras estrategias. Según el senador socialdemócrata, la preocupación de la AIEA es justificable, pero no debe impedir que Brasil siga investigando.

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En una carta dirigida al ministro de Exteriores, el ministro de Defensa afirma que el hecho de que se haya permitido la publicación del trabajo de Barroso demuestra sólo que en Brasil no hay cortapisas a la investigación académica.

Por su parte, un portavoz del Ministerio de Exteriores ha declarado que "aparentemente, ese documento ya fue publicado en un libro, luego no hay secretos alrededor de él. Pero Brasil es signatario de los acuerdos de no proliferación de armas nucleares, y respeta ese compromiso".

No es la primera vez que, no sólo en círculos militares, sino también en el Gobierno y el Congreso, se baraja la tesis de qué Brasil, llamada a ser una potencia mundial, podría un día contar con la bomba atómica como otros países, o por lo menos con la posibilidad de construirla. Tampoco es la primera vez que la AIEA se preocupa con los avances de Brasil al respecto.

En 2004, la agencia intentó investigar el enriquecimiento de uranio en la base de Resende, en el Estado de Río de Janeiro, bajo la sospecha de que Brasil estaba enriqueciendo más uranio del que necesitaba. Brasil dispone de 310.000 toneladas de uranio, que le hacen autosuficiente para 80 años.

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