Reportaje:

La fiesta de la última purga cubana

Un programa de la televisión de Miami difunde fotografías de los defenestrados Carlos Lage y Felipe Pérez Roque en la finca de Conrado Hernández

El pasado 14 de febrero, Conrado Hernández, delegado cubano de la Sociedad de Promoción y Reconversión Industrial (SPRI) del Gobierno vasco, fue detenido en el aeropuerto de La Habana cuando estaba a punto de montarse en un avión para viajar a España. El 2 de marzo, el vicepresidente del Gobierno Carlos Lage, el canciller Felipe Pérez Roque y el responsable de Relaciones Exteriores del Partido Comunista de Cuba, Fernando Remírez de Estenoz, fueron destituidos de sus cargos en la mayor purga revolucionaria de los últimos años. Apenas un mes después empezó a conocerse que se estaban poniendo unos vídeos en distintas versiones, a altos cargos, medios y bajos, en los que Raúl Castro explicaba el por qué de las decisiones, aunque su hermano Fidel ya había adelantado pública y rápidamente su opinión en unas de sus Reflexiones: "Las mieles del poder despertaron en ellos ambiciones que estimularon a los enemigos de Cuba".

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Los vídeos aún no han llegado a la circulación, pero desde el martes han empezado a salir fotografías de parte lo que se ve en ellos, pero hechas por separado. "Un cubano valiente" que las tomó, las ha hecho llegar al programa de la televisión de Miami María Elvira Live, que tiene cobertura en todo Estados Unidos y Puerto Rico. En el mismo espacio, Delfín Fernández, ex agente Otto de la inteligencia cubana, uno de los muchos desertores desencantados de la Revolución, y que también desveló a través de Google las mansiones de los Castro en el Punto Cero de La Habana, fue el primero que habló de la existencia gráfica de la última trama en el laberinto cubano.

Fiesta organizada por Hernández

Las imágenes corresponden a una de las fiestas organizadas por Hernández en su finca de Arcos de Canasí, a unos 60 kilómetros al este de La Habana, antes de llegar a Varadero. Lo que parecería normal en una celebración campera en muchas partes del mundo, para Cuba, con exhibición de neveras portátiles y bebidas, es algo exclusivo. Pero era normal, porque mucho más lo fue, por ejemplo, que la amistad de Hernández con Lage le permitiera pedir en un determinado momento que se desviara un río para que pasase por su finca.

Hernández, que supuestamente sigue preso, es el eje central de la trama por su historial y sus últimos contactos. Miembro del partido, ya fue segundo de Lage en la Federación de Estudiantes Universitarios hace 30 años. Ingeniero, se acabó metiendo, como tantos cubanos al "olor" del dólar, en los negocios de empresas extranjeras, y sus primeros contactos con las españolas fueron con los hoteles Guitart a principios de los años 90. Su elección por el Gobierno vasco, dada su amistad con Lage y su aún buena reputación revolucionaria, estaba cantada.

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El problema en la finca cubana de los Castro es que el filo de la navaja puede llegar a ser finísimo y sus contactos con agentes del CNI españoles, junto a apuestas de "juventud" en supuestos cambios aún siguen siendo intolerables. Los agentes, que fueron relevados y aún no sustituidos, estaban acreditados como suele suceder en otros países. Fundamentalmente controlaban los intereses empresariales en Cuba, pero también informan de movimientos terroristas, ya históricos desde los años 80 con la presencia de etarras, los poli-milis que no quisieron reconvertirse. Pero tampoco desecharon los "normales" contactos políticos, que en Cuba se convierten en algo muy complejo.

Entre las fotografías, además de los grupos y abrazos, es significativa la partida de dominó, uno de los "deportes" nacionales cubanos, que reunía a Hernández, con Lage, Pérez Roque y Remírez, tres "pesos pesados" caídos en una Revolución de medio siglo, pero octogenaria de edad y capaz aún de devorar a sus hijos en cuanto se salen de la fila. Ocurrió con Carlos Aldana, Luis Alberto Domínguez o Roberto Robaina, ahora pintor de desnudos entre otros cuadros de paisajes. Su conversación con el entonces ministro de Exteriores español, Abel Matutes, fue la gota que derramó el vaso de su protagonismo. Entonces no fue Raúl, sino Fidel en persona, quien lo decapitó políticamente al atreverse a mirar demasiado alto.

Familia de Lage

En varias imágenes también aparece Raúl Castellanos, primo de Lage, que en otra fiesta en el hotel Ambos Mundos llegó a decir sobre el veterano dirigente Machado Ventura, preferido por Raúl Castro como segundo, que si lo llega a saber se "habría equivocado" en una operación de corazón que se le practicó. De Castellanos, cardiólogo, llegó a Raúl un anónimo en el que continuamente estaba diciendo frases contrarrevolucionarias. La "familia Lage" estaba ya demasiado marcada.

En otras fotografías están jugando los hijos de Carlos, que según las últimas informaciones ha vuelto a trabajar de médico en un hospital de La Habana. Es un "plan pijama" suave para lo que se podía esperar de una purga de ese calibre. Los más catastrofistas aún esperan un juicio sumarísimo por alta traición a la patria, pero cubanólogos más moderados ni lo creen porque una cosa es cerrar filas y otra crear más crispación.

Carlos Lage Codorniú era el secretario de la FEU, como su padre y fue defenestrado antes que él, como un preludio. Al menos ha podido venir a España. "Los cambios nunca van a ser de principios, serían de forma, porque no hay decisión de cambiar las esencias de la Revolución", osó decir. Aunque fueran cambios cosméticos los que proponía ya era demasiado peligroso. Como cualquiera que se mueve fuera de la línea en Cuba.

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