Reportaje:

El gobernador no estaba muerto, estaba en las montañas

Misteriosa 'desaparición' del gobernador de Carolina del Sur. El Estado permaneció durante cuatro días sin conocer el paradero de su máxima autoridad, que practicaba el senderismo en solitario en los Apalaches para "desconectar"

Desconectó el teléfono y cortó toda comunicación con su despacho y con su familia el pasado jueves. Durante cuatro largos días, nadie supo nada de él. Cuando ya se hablaba de reemplazarle en su puesto y cuando los nervios de su mujer estaban a punto de quebrarse, el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, dio señales de vida. "Dadas las circunstancias y la atención recibida, el gobernador me ha llamado y me ha comunicado que volvía a la oficina mañana [miércoles]", declaró Joel Sawyer, portavoz del político.

¿Volver de dónde? Fue la pregunta general. Volver del retiro voluntario -y secreto, por lo que parece- en el que el gobernador se había refugiado para "desconectar" y "recargar pilas" tras una agotadora legislatura, según sus propias palabras. ¿El lugar? Los Apalaches. ¿La actividad? Senderismo.

Mientras su buzón de voz saltaba y ya no aceptaba más mensajes; mientras su mano derecha no tenía ni idea de dónde encontrar al Gobernador y no tenía respuestas que dar a las constantes preguntas de la prensa local; y mientras su mujer aseguraba que no sabía nada de él "hacía días", Mark Sanford "despejaba la cabeza" andando a lo largo del llamado Camino de los Apalaches, que cruza un total de 14 Estados (más de 3.500 kilómetros), pero que no incluye Carolina del Sur.

Su ausencia levantó críticas. Muchos fueron los que se preguntaron quién estaba al timón del Estado ya que era imposible localizar al gobernador. Otros fueron los que señalaron que tanto la Guardia Nacional como las instancias judiciales superiores que sólo despachan con él no tenían interlocutor. Incluso el vicegobernador ha amonestado a su superior y no ha tenido más remedio que reconocer que existía cierto vacío de poder al no poder dar cuenta del paradero de su jefe. "No puedo tomarme a la ligera que sus empleados no han tenido ninguna comunicación con él en cuatro días, y que nadie, incluida su familia, sabía dónde se encontraba", declaró Andre Bauer.

Ni siquiera por el Día del Padre, que en Estados Unidos fue el pasado domingo, el hombre que suena con posibilidades para la nominación republicana de 2012 se puso al teléfono cuando sus cuatro hijos y su mujer, Jenny, llamaron para felicitarle. "¿Dejar a tus hijos solos el día del padre?", se preguntaba indignado el líder de la minoría en el Senado de Carolina del Sur, John Land. "Es muy poco responsable", insistió Land.

Sanford es de sobra conocido por sus largos paseos en la montaña y por escabullirse de los agentes de seguridad que tiene asignados. No es ésta la primera vez que el Gobernador levanta alertas sobre su paradero. En 2003, nada más ganar sus primeras elecciones, se confinó en un retiro en una base de la Fuerza Aérea sin dejar instrucciones sobre a quién transfería el bastón de mando. Ese mismo año se escapó en un yate a las Bermudas mientras se discutía en el Congreso el presupuesto del Estado.

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En esta ocasión, Sanford quería despejarse la cabeza después de que el Tribunal Supremo de Carolina del Sur le ordenase aceptar los 700 millones de dólares en dinero del paquete de estímulo federal que la Administración de Barack Obama ofrece y que el Gobernador se había negado a solicitar alegando que este dinero generaría más deudas en el futuro a su estado.

El gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford
El gobernador de Carolina del Sur, Mark SanfordAP

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