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El director de la CIA acusa a Cheney de "desear" nuevos atentados en EE UU

Leon Panetta carga contra el ex vicepresidente republicano por sus críticas a la prohibición de las torturas

El director de la CIA, Leon Panetta, ha cargado duramente contra el ex vicepresidente de EE UU, el republicano Dick Cheney, al que ha acusado de practicar la política "del ahorcamiento" y de "desear que este país sea atacado de nuevo" para desprestigiar la política del presidente Barack Obama contraria a la utilización de técnicas agresivas en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo.

En una charla con la revista New Yorker, Panetta, que desde que accedió al cargo ha expresado con claridad su rechazo a la tortura pero también su negativa a enjuiciar a los agentes que practicaron en tales interrogatorios, acusa a Cheney de "casi desear" que tenga lugar otro atentado en suelo estadounidense para probar que él tenía razón a la hora de criticar el abandono de técnicas como el waterboarding o ahogamiento fingido.

"Es casi, un poco, una política de ahorcamiento. Cuando lees entre líneas, es casi como si deseara que este país fuera atacado de nuevo, para reafirmar su postura", ha declarado Panetta.

Cheney, entusiasta defensor en la anterior Administración Bush de los controvertidos métodos de interrogatorio, se ha convertido ahora en la punta de lanza de las críticas republicanas hacia Obama por su prohibición de los interrogatorios duros y su plan de cerrar la prisión militar de Guantánamo en Cuba.

En un discurso el pasado 21 de mayo, Cheney dijo que el cambio de Obama con respecto a las políticas de Bush era una "insensatez en el extremo" que llevaría mayor inseguridad al pueblo estadounidense.

Panetta ha calificado los postulados que defiende Cheney de "políticas peligrosas". En su entrevista para New Yorker, Panetta revela que él apostó por la creación de una comisión independiente para investigar las políticas con los presos del ex presidente George W. Bush. Pero la idea murió en abril cuando Obama decidió que la apertura de una investigación podría ser vista por sus rivales políticos como una venganza.