La policía de Osetia de Sur confisca y destruye el ordenador de la corresponsal de EL PAÍS

Las autoridades hicieron estallar el ordenador "por considerar que podía tratarse de una bomba"

Bajo la protección de Rusia, Osetia del Sur se siente hoy más segura frente a Georgia, pero la independencia de esta región caucásica reconocida, por ahora, sólo por Moscú plantea nuevos problemas, y el más grave de ellos es el de la propia idiotez o perversidad.

Osetia del Sur ha celebrado este domingo sus primeras elecciones parlamentarias desde la guerra de agosto. En el centro de prensa oficial para la cobertura de estos comicios, esta corresponsal dejó su ordenador bajo la custodia de un policía de uniforme (con el que intercambió el número de teléfono) para no ir cargada mientras visitaba colegios electorales y acordó que lo recogería por la tarde.

Mientras esta corresponsal estaba trabajando, los servicios de seguridad de Osetia del Sur decidieron que el ordenador era un objeto sospechoso, y se lo llevaron del centro de prensa. Cuando esta corresponsal fue a recoger su ordenador a las cinco de la tarde (las tres en España peninsular) le dijeron que el ordenador estaba en el Ministerio del Interior y que pronto se lo devolverían. Tras una larga espera en la que nadie se responsabilizaba del asunto, la ministra de Información surosetia, Irina Goglóyeva, informó a esta corresponsal de que Interior y los órganos de seguridad le habían encargado transmitirme que "habían hecho volar el ordenador por considerar que podía tratarse de una bomba", después de que un perro adiestrado lo identificara como tal.

A la hora de escribir estas líneas esta corresponsal trataba de conseguir el cadáver del ordenador y una nota oficial de los responsables del desaguisado, explicando lo sucedido.

Los órganos de seguridad se negaban a dar la cara, según la ministra, que cumplía con gran pesar la tarea que le había sido encomendada. Varios funcionarios de la Comisión Electoral Central pidieron perdón por lo que ellos calificaron de idiotez cometida. Y el guardia que debía custodiar el ordenador, por toda explicación sentenció: "Usted dijo que vendría a las 8 de la noche y vino a las 5".

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Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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