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Obama declara la guerra contra el cibercrimen

El presidente de EE UU designará un 'zar' de la Red para proteger los sistemas públicos y privados de los ataques informáticos

Barack Obama sabe de la importancia de Internet. El presidente ha vivido sus beneficios y sus perjuicios. Sabe Obama, como él mismo reconoció este viernes, que ganó las pasadas elecciones presidenciales en parte gracias a la fuerza de la Red y a su alcance. Y también sabe el presidente que la seguridad cibernética es susceptible de violación, como le sucedió en su campaña el pasado otoño, cuando piratas informáticos entraron en la página web del candidato demócrata y robaron información perteneciente a la base de datos.

El presidente de EE UU anunció el viernes que su país se prepara para iniciar una nueva guerra, en esta ocasión librada en el ciberespacio. Para esta lucha, Obama comunicó la creación de un alto cargo de ciberseguridad con oficina en la Casa Blanca (al que llamó "ciberzar") contra ataques que protegerá tanto las redes oficiales como las privadas de los hackers que las asaltan. "El ciberespacio es real", dijo Obama en una rueda de prensa en la Casa Blanca, "como son reales los riesgos que conlleva", añadió. El mandatario indicó que la persona designada para el puesto responderá ante el Consejo de Seguridad Nacional y ante el Consejo Económico Nacional, en reconocimiento del papel que la informática desempeña tanto en la defensa del país como en la economía.

"Esa es la gran ironía de la era de la información, las tecnologías que nos permiten construir y crear son las mismas que utilizan aquellos que destruyen y perturban el orden", aseguró. "Es una paradoja que vemos cada día", añadió Obama. En su opinión, Estados Unidos lleva mucho tiempo fracasando en proteger de manera adecuada la seguridad de sus redes cibernéticas. "No estamos lo preparados que deberíamos estar, ni como Gobierno ni como país", prosiguió Obama, quien dijo que los asaltos a las redes informáticas son uno de los peligros económicos y militares más graves a los que se enfrenta EE UU.

Sin medias tintas, Obama aseguró que la prosperidad estadounidense en el siglo XXI dependerá de la ciberseguridad y que el país afrontaba "un momento de transformación". Por eso, el presidente encargó el pasado mes de febrero una revisión de las políticas de protección informática por las que se rige el Gobierno de EE UU, que constó de una minuciosa labor de análisis por parte de diversos expertos de su Administración para que explicaran cuáles eran las mayores amenazas informáticas que afectan a la población civil norteamericana. Este equipo partió de ejemplos concretos, como un caso en que criminales cibernéticos habían saboteado el suministro eléctrico de diversas ciudades, según información clasificada de la CIA; en otra ocasión, hace seis meses, unos criminales informáticos asaltaron 130 cajeros automáticos en 49 ciudades distintas del mundo y robaron miles de dólares.

No está en peligro la libertad en la Red

Ante el anuncio de mayor control y la intención de nombrar un sheriff que vigile el ciberespacio, Obama quiso tranquilizar a aquellos que puedan ver el fantasma de la injerencia gubernamental sobrevolar sobre su privacidad y declaró que el nuevo sistema federal de vigilancia no recortará la libertad en la Red ni "dictará cómo las redes de las empresas privadas deben diseñar sus sistemas de defensa". Se trata de luchar contra el robo de información bancaria, controlar los servicios básicos que ahora se gestionan a través de Internet y evitar la suplantación de la identidad personal en la Red. Otro de los graves asuntos a los que el nuevo zar deberá dar una respuesta es al de la piratería, que hasta ahora ha asumido con un discreto éxito el FBI. Las pérdidas calculadas a causa del robo de datos y propiedad intelectual en 2008 suponen hasta un billón de dólares (720.000 millones de euros).

Al describir su plan de cinco puntos que blindará las infraestructuras cibernéticas de la nación, el presidente dijo que Estados Unidos necesita impartir la educación requerida -desde los colegios- para mantenerse a la par de la tecnología y atraer y retener una fuerza laboral que maneje los conocimientos cibernéticos. Obama reclamó una nueva campaña educativa a fin de alertar al público de los desafíos y amenazas relacionados con la ciberseguridad.

Entre las medidas que adoptará la Casa Blanca para mejorar la seguridad cibernética, el presidente anunció un aumento de la cooperación con los aliados. Para ello se hace necesario conseguir que los países amigos sean afines en una serie de asuntos, como los baremos técnicos y normas legales aceptables sobre jurisdicción territorial, responsabilidad y soberanía, y uso de la fuerza para luchar contra el cibercrimen. Con iniciativas de este tipo, el Gobierno de EE UU espera que la comunidad internacional comience un debate sobre cómo perseguir a los cibercriminales y establezca un marco legal para juzgarlos y castigarlos.

La Casa Blanca también quiso hacer un llamamiento para que la nación no se quede atrás en la carrera de la seguridad informática, un campo en el que países como India o China han hecho notables avances en los últimos años.

La Administración de Obama compara el momento actual al del lanzamiento del satélite Sputnik en octubre de 1957, cuando pareció que la antigua Unión Soviética estaba a punto de ganarle la carrera espacial a Estados Unidos.