La Liga impone a Berlusconi la fecha del referéndum electoral

No coincidirá con las europeas, como pedía la oposición para ahorrar dinero y dedicarlo a las víctimas del terremoto

El referéndum sobre la reforma del sistema electoral italiano se celebrará el 21 de junio, según ha anunciado este jueves el primer ministro, Silvio Berlusconi. La consulta popular, de ser aprobada, daría al país un sistema bipartidista y acabaría con el que está en vigor, popularmente conocido como "porcata" (cerdada). La reforma cuenta con la abierta oposición de la Liga del Norte, el socio que da holgada mayoría parlamentaria a Berlusconi y en el que, además, milita Roberto Calderoli, autor de la ley electoral en vigor, inventor del término porcino y hoy ministro para la Simplificación Legislativa.

La oposición de centroizquierda había pedido al Gobierno que adelantara el referéndum al 7 de junio para que coincidiera con las elecciones europeas y municipales, con la idea de dedicar el dinero ahorrado (que se calcula en 400 millones) a las víctimas del terremoto de los Abruzos. Pero la Liga se ha negado en redondo. Por razonable cálculo político, piensa que votando de forma separada le será más difícil alcanzar el quórum suficiente para que se apruebe el nuevo sistema, que le perjudica mucho ya que es menos federalista.

La imposición de la Liga al Gobierno del que forma parte ha sido palmaria, y Berlusconi, acosado por el Partido Demócrata y por el sector de su propio partido que dirige Gianfranco Fini, no ha tenido más opción que hacerla pública. Ha explicado que el grupo que lidera Umberto Bossi "hubiera hecho caer el Ejecutivo" si adelantaba la fecha.

Berlusconi ha elegido una nueva visita a la zona del seísmo para revelar al país el chantaje de sus socios, en un intento de minimizar las críticas al derroche económico que supondrá duplicar la cita electoral.

"Hemos decidido no perseguir a toda costa una situación favorable y muy positiva para nosotros como es el sistema bipartidista", ha explicado Berlusconi. "Me disgusta que se interprete como una debilidad del primer ministro y del Pueblo de la Libertad el hecho de haber cedido a una petición precisa de un partido de la mayoría que, de no haber sido escuchada, habría hecho caer el Gobierno, lo que, en un momento como éste, habría sido una irresponsabilidad".

La noticia del pacto entre el PDL y la Liga ha irritado a Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados, que ha calificado la decisión como "un desperdicio de dinero". El Partido Democrático, que parece retomar el pulso perdido y que estos días ha inundado las ciudades italianas con irónicos carteles que rezan "Roma Ladrona, Liga Derrochona", ha sido escueto: "Gana Bossi".

La presidenta de la patronal, Emma Marcegaglia, ha lanzado durísimas críticas al Gobierno. "Antes de hablar de un aumento de impuestos para ayudar a las víctimas del terremoto me gustaría ver un esfuerzo real por reducir el gasto público improductivo. Gastar 400 millones de los ciudadanos es inaceptable".

Berlusconi ha asegurado que reducirán al mínimo indispensable el derroche, y ha afirmado que la cifra está "lejísimos" de lo que se dice. "Debía elegir entre una cosa y otra", ha zanjado con cara de pocos amigos.

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