Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El hijo de la discordia

La batalla por la custodia de un niño enfrenta a Brasil y Estados Unidos

El pequeño Sean, de ocho años, de padre norteamericano y madre brasileña, se ha convertido en el hijo de la discordia. Su caso es ya una cuestión diplomática entre Brasil y Estados Unidos, hasta tal punto que fue motivo de conversación entre los presidentes Barack Obama y Luiz Inácio Lula da Silva en el encuentro que mantuvieron este fin de semana en Washington.

Sus padres, la brasileña Bruna Bianchi y el norteamericano David Goldman, se casaron en 1999. Sean nació un año después y vivieron en Nueva Jersey (Estados Unidos) hasta 2004, cuando Bruna viajó a Río con su hijo y decidió no volver. Se divorció y se volvió a casar con el abogado brasileño João Paulo Lins e Silva. Poco después murió en el parto de su segundo hijo. Desde entonces, Sean vivió con el segundo marido de su madre, que empezó la batalla por su custodia.

Mientras, en Estados Unidos, el padre también iniciaba los trámites para recuperar al niño y el Congreso norteamericano aprobó recientemente una resolución exigiendo la devolución de la custodia de Sean a su padre biológico.

El domingo, cientos de personas se manifestaron frente a la Casa Blanca y en la famosa playa de Copacabana en Río de Janeiro exigiendo, los primeros, la extradición de Sean y, los segundos, su permanencia en Brasil, concretamente en Río, donde el pequeño ha crecido y donde quiere seguir viviendo, según él mismo dijo a los psicólogos.

En la conversación entre Obama y Lula, el mandatario estadounidense agradeció al presidente brasileño el hecho de que el caso de Sean, que se ha convertido en el niño de la discordia, haya sido entregado a un tribunal federal de Estados Unidos para que decida qué se debe hacer con el niño.

Según ha afirmado al diario O Globo la psiquiatra Rosane Esquenaze, lo que está en juego es el equilibrio psicológico del niño, que sin duda se verá afectado por todas estas disputas. "Después de haber perdido a su madre, lo que necesita Sean es una estructura familiar que lo proteja". Según varios psicólogos interrogados por este diario, lo que tiene que hacer el padre biológico es acercarse al hijo, visitarlo en Brasil, pero sin arrancarlo del lugar que ha escogido para vivir.