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China, dispuesta a poner fin a las hostilidades con Taiwan

El primer ministro Wen Jiabao dice estar "preparado" para hablar de política y cuestiones militares con la isla vecina

El Gobierno chino ha aprovechado este jueves la apertura de la Asamblea Popular Nacional, que se celebra en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, para lanzarle un nuevo guiño a su vecina Taiwan. El primer ministro Wen Jiabao ha dicho estar "preparado para crear las condiciones necesarias" que pongan fin a las hostilidades con la isla y se ha mostrado dispuesto a "apoyar el desarrollo" de las empresas taiwanesas que operan en China.

"China reforzará la cooperación económica con Taiwan para responder colectivamente a la crisis financiera global", ha señalado Wen, un día después de que Pekín anunciase el aumento de un 15% de su presupuesto militar . El Ejecutivo recalca que "el limitado poder militar de China será utilizado únicamente para salvaguardar la soberanía y la integridad territorial", una declaración vista como una medida para presionar a Taiwan y evitar que pueda declarar la independencia.

Ambas partes, enemigas históricas desde su separación en 1949, han estrechado lazos los últimos meses, sobre todo desde la llegada del presidente taiwanés Ma Ying-jeou, que aboga por el acercamiento con China, en mayo del año pasado. Prueba de ello fue la apertura en diciembre de 2008 de sus conexiones por aire y por mar tras 59 años de prohibición, para potenciar el turismo y beneficiar a las compañías de uno y otro lado.

Las inversiones, en el punto de mira

Wen también ha hecho un llamamiento para reforzar la cooperación en la industria y la agricultura entre los dos lados del estrecho, incluyendo Fujian y otras provincias orientales chinas donde Taiwan tiene concentrada su inversión.

La separación de China y Taiwan se produjo hace 60 años, cuando los comunistas de Mao Tse Tung salieron victoriosos de la guerra civil y Chiang Kai-shek huyó a Taiwan. La isla cuenta con un Gobierno autónomo y con el reconocimiento diplomático de varios Estados, pero Pekín la considera una provincia disidente y reclama soberanía sobre ella.

La corrupción, "un grave problema"

La corrupción gubernamental en China "sigue siendo un grave problema" en algunas áreas geográficas y departamentos del régimen comunista, ha admitido Wen Jiabao, en su discurso ante 2.985 legisladores de la Asamblea Nacional Popular.

El primer ministro ha señalado que China redoblará sus esfuerzos con el fin de promover un Gobierno "limpio" y combatir la corrupción.

El país debe centrarse, ha agregado, en estandarizar las instituciones y "limitar el ejercicio de poder", "evitando y castigando la corrupción desde la base".

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