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Reportaje:

La opulenta fiesta de cumpleaños de Mugabe

El presidente de Zimbabue celebra su 85 aniversario con una lista de productos millonaria mientras el país se muere de hambre sumido en la ruina económica

La lista no tiene desperdicio: 2.000 botellas de champán (preferentemente Moët & Chandon y 61 Bollinger), 8.000 langostas, 100 kilos de gambas, 4.000 porciones de caviar, 3.000 patos, 16.000 huevos, 3.000 tartas de chocolate y vainilla y 8.000 cajas de bombones Ferrero Rocher. Robert Mugabe, antiguo héroe de la liberación de Rodesia del Sur y ahora devenido en sátrapa de Zimbabue tras 28 años en el poder, celebra sus 85 años por todo lo alto.

Según publica el diario británico The Times, el tirano zimbabuense no escatima en gastos para rendirse un lujoso y opulento homenaje entre los suyos, mientras siete millones de zimbabuenses necesitan ayuda humanitaria urgente para sobrevivir al hambre, según datos oficiales de Naciones Unidas (ONU).

A la fiesta de cumpleaños de Mugabe están invitados amigos cercanos del entorno del presidente, empresarios y miembros de su partido, ZANU, que también tienen la posibilidad de no contribuir en especie y enviar "donaciones" en efectivo entre 45.000 (unos 38.000 euros) y 55.000 dólares (unos 46.600 euros). La cuenta, abierta en un banco que sólo admite dólares estadounidenses, se llama Movimiento del 21 de Febrero, día del nacimiento de Robert Mugabe.

El millonario menú de la lista de cumpleaños de Mugabe va más allá de la broma pesada en Zimbabue, directamente es "obsceno", como lo ha calificado un diplomático occidental en The Times. El país africano se halla sumido en la ruina económica, con un sistema sanitario colapsado y la desesperación que provocan los fuertes azotes de cólera, malaria y sida.

Hiperinflación y cólera

Bajo el yugo asfixiante de Mugabe, Zimbabue se ha convertido en la peor economía del mundo. El banco central decidió revaluar la semana pasada el dólar zimbabuense una vez más y eliminar 12 ceros de su moneda para intentar frenar la hiperinflación que asola al país y evitar el colapso, con un 94% de la población en paro. El país surafricano batalla contra la inflación más alta del planeta, estimada oficialmente en un 231.000.000 %, y se enfrenta a una escasez severa de alimentos y divisas. Pero al mismo tiempo llegaron las malas noticias cuando el Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció que a partir de febrero redistribuirá sus mismos lotes de ayuda aunque crezca cada mes alarmantemente el número de bocas a alimentar.

Mientras tanto, la población de Zimbabue sufre el peor brote de cólera de su historia. Más de 3.000 personas han muerto por la epidemia y unas 60.000 han sido infectadas, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las autoridades médicas se ven superadas mientras la malaria y el sida siguen cobrándose vidas en el país, convirtiendo a Zimbabue en una de las diez crisis humanitarias más desatendidas del mundo, según el último informe de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Los más de 12 millones de zimbabuenses están acostumbrados a que la elite política del país protagonice celebraciones extravagantes y despilfarradoras. En el anterior cumpleaños de Mugabe, la cuenta final ascendió a 1,2 millones de dólares. En la celebración de hace dos años, unos 20.000 invitados se dieron cita en el estadio de fútbol de la ciudad de Gweru, con enormes tartas por todo el terreno mientras Mugabe en su discurso de cumpleaños cargaba contra la homosexualidad.