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Washington, blindado

La capital estadounidense ha vivido una jornada histórica, no sólo por la toma de posesión de Barack Obama, sino por la mayor operación de seguridad de la historia del país

El Secretario de Defensa, Robert Gates, el único miembro de la administración de George W. Bush que ha mantenido su puesto tras la toma de posesión de Barack Obama, ha pasado la jornada en una base aérea no revelada por el Pentágono, como "sucesor designado" para que tomara las riendas del gobierno federal en caso de que hubiera acontecido una catástrofe durante el acto de investidura.

Gates, como responsable de Defensa, es el sexto en la línea de sucesión del presidente. El resto de posibles sucesores, el vicepresidente Joe Biden; la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, y el senador más veterano, Robert Byrd, entre otros, han estado hoy en el acto de toma de posesión de Obama. Es habitual que un miembro del gobierno no acuda a eventos como el de hoy, para tomar las riendas del gobierno federal en caso de un desastre natural o un ataque terrorista.

A pesar de que la jornada ha transcurrido sin incidentes, organizada en el marco de la mayor operación de seguridad de la historia del país, el FBI y el Departamento de Seguridad Interior revelaron que en la madrugada del lunes un grupo terrorista somalí, a-Shabaab, había intentado introducir agentes en EE UU para tratar de interrumpir la investidura. Seguridad Interior, sin embargo, restó importancia a esta amenaza y ha dicho que se la analizó simplemente para tratar de preparar al país ante cualquier eventualidad.

Desde esta madrugada, los 20.000 agentes que han participado en el dispositivo de seguridad cerraron las calles que rodean al National Mall y la zona del desfile presidencial. Coches policiales han patrullado el centro durante toda la mañana. A las nueve de la mañana, además, han tenido que cerrar el acceso a la zona central del Mall, después de que se cubriera su máxima capacidad.

Durante toda la mañana, helicópteros y avionetas han sobrevolado la ciudad para garantizar la seguridad en la ceremonia. Unos 32.000 soldados en activo y reservistas han estado de servicio para actuar inmediatamente en caso de que se hubiera registrado un atentado. Las 58 agencias federales que organizaron este dispositivo diseñaron planes de actuación inmediata en caso de atentados suicidas, ataques con explosivos, u otros usos de armas de destrucción masiva.

Obama ha viajado hoy en su nuevo coche oficial: una limusina blindada fabricada especialmente para él por General Motors.

El Servicio Secreto desaconsejó a Obama que emulara a sus predecesores más inmediatos. Desde 1977, todos los presidentes han caminado al menos una parte del desfile de llegada a la Casa Blanca, que se celebra en la Avenida de Pensilvania. La única excepción fue la de Ronald Reagan, que en 1981 lo hizo en un coche descapotable y que en 1985 canceló el desfile por las bajas temperaturas.

Los mayores incidentes de hoy los ha causado, en realidad, el frío. La temperatura, a las siete de la mañana, era de menos seis grados centígrados. Veinte personas fueron hospitalizadas, según el gobierno local de Washington, por problemas respiratorios y principio de congelación.