Cambio en la Casa Blanca

Obama homenajea a Martin Luther King con una jornada de actividades solidarias

El presidente electo visita a veteranos de guerra en Washington y un albergue juvenil en la jornada festiva de recuerdo al líder de los derechos civiles

Ayer fue día festivo en EE UU; el día de Martin Luther King. Se trata de una jornada festiva que suele dedicarse a los servicios comunitarios, es decir a ayudar a los demás. Mientras Washington sigue de fiesta, preparando la toma de posesión de su presidente electo, Barack Obama, el próximo inquilino de la Casa Blanca pasó su jornada, como millones de estadounidenses, rindiendo honores al reverendo King con distintas actividades sociales. La más significativa de ellas fue la visita al Walter Reed Memorial Medical Center, un hospital de veteranos que saltó a la palestra el año pasado por su abandono.

Obama no dudó en coger el rodillo y ayudar a pintar las paredes del Sasha Bruce House, un albergue para jóvenes sin hogar en Washington. Estaba acompañado por Martin Luther King III, el hijo mayor del máximo icono de la lucha por los derechos civiles en EE UU. No es la primera vez que Obama se remanga para este tipo de trabajo, ya lo hizo cuando era un trabajador comunitario en Chicago. Su esposa Michelle también ha participado en actividades solidarias y ha ayudado a los voluntarios con la Operación Gratitud el Día del Servicio Nacional en el estadio RFK de Washington, a juntar y enviar paquetes de productos a los soldados estadounidenses en el extranjero.

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Obama aprovechó para hacer un llamamiento a los estadounidenses a que dediquen el día a actividades solidarias. "Hoy, celebramos la vida de un reverendo que, hace más de 45 años, se levantó en el National Mall (el parque que une el Capitolio, el Lincoln Memorial y el Obelisco de Washington) a la sombra de Lincoln y compartió su sueño con nuestra nación", dijo el presidente electo en un comunicado. "Mañana (por hoy), nos uniremos como un pueblo en el mismo Mall donde el sueño del doctor King aún resuena. Al hacerlo, reconocemos que aquí en América, nuestros destinos están inextricablemente ligados".

Reservándose tiempo para ultimar el discurso que pronunciará este martes tras jurar su cargo ante la Biblia que usó en su día Abraham Lincoln, otra de sus inspiraciones, Obama también dedicó el día festivo a visitar a los heridos de guerra del centro médico para veteranos Walter Reed, a las afueras de Washington. Este centro saltó a la palestra hace un par de años al descubrirse el estado de abandono en que se encontraba y las malas condiciones de salubridad en que eran atendidos sus internos.

Además de los centros sociales, dentro del programa oficial de fiestas para la toma de posesión, Obama y el vicepresidente electo, Joe Biden, acudirán a cenas en honor a John McCain, el general Colin Powell y el propio Joe Biden. Las autoridades prevén que acudan alrededor de dos millones de personas a la capital estadounidense para asistir a la investidura. Hay un millar de fiestas no oficiales programadas por restaurantes, discotecas y asociaciones diversas. Ayer, Bono, Bruce Springsteen, Shakira y otras estrellas musicales participaron en un concierto multitudinario en honor al futuro mandatario. Unas 400.000 personas se congregaron en la enorme explanada frente al monumento de Abraham Lincoln, 16 presidente del país y una figura histórica por la que Obama profesa adoración.

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Gran popularidad

De alguna manera, el sueño de Luther King, ahora cumplido, ha despertado entusiasmo en los ciudadanos. La nación tiene puestas muchas esperanzas en su primer presidente negro. Obama llega al sillón presidencial con el mayor índice de popularidad que ha tenido un presidente de EE UU en una generación, el 79%, según un sondeo de The Washington Post.

La misma encuesta recoge que la amplia mayoría de los estadounidenses cree que los negros ya han alcanzado o alcanzarán "pronto" la plena igualdad. Seis de cada diez de los encuestados creen que las relaciones entre las razas mejorarán aún más durante la presidencia de Obama. Dos tercios de los estadounidenses consideran que la victoria electoral del afroamericano supone una muestra de los avances que han logrado los negros, hecho que les hace sentirse "más orgullosos" de su país.

Barack Obama, rodillo en mano, ayuda a pintar albergue juvenil Sasha Bruce House.
Barack Obama, rodillo en mano, ayuda a pintar albergue juvenil Sasha Bruce House.AP

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