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China desembarca en Centroamérica, la región del mundo más fiel a Taiwán

El presidente Hu Jintao inicia una gira latinoamericana sin precedentes, con paradas en Costa Rica, Cuba y Perú

Una capital casi blindada y a media vida abrieron la puerta centroamericana ayer al presidente de China, Hu Jintao, el primer gobernante de la mayor potencia asiática en poner sus pies sobre suelo de la región del mundo más fiel a Taiwán. Costa Rica, que cumple sólo 17 meses de relación diplomática con China Popular, recibió a Hu Jintao con medidas de seguridad y protocolo tales que recordaban las visitas de Bill Clinton, de Ronald Reagan y hasta de Juan Pablo II.

El Gobierno de Óscar Arias apuesta por China para salvarse de las contracciones financieras y comerciales del momento, mientras Pekín ve San José como su plataforma centroamericana, la base de relaciones informales con autoridades de Panamá, Nicaragua, el Salvador, Honduras y Guatemala. "Cuando maduren las condiciones, el fruto caerá por sí solo", ha dicho el embajador chino en Costa Rica, Wang Xiaoyuan, en alusión a la posibilidad de vínculos oficiales.

Los 17 meses que han transcurrido desde que Arias despidió a los diplomáticos taiwaneses están a la vista del resto de Centroamérica. La donación de un estadio de fútbol para 40.000 aficionados, un préstamo de 300 millones de dólares al 2% de interés y otras cooperaciones no reembolsables de menor rango son parte de los beneficios que Costa Rica ha presentado como evidencias de la cooperación china.

Pekín se ha comprometido a apoyar iniciativas de la política exterior costarricense, y ayer concretó negociar en 2009 un tratado de libre comercio (TLC) binacional, que genera algo más que dudas en un sector del empresariado costarricense.

Las autoridades, sin embargo, sueñan con tener la credencial para ingresar en un mercado de 1.300 millones de chinos, miembros de una economía que no deja de crecer ni con la crisis global. Carne, café y componentes electrónicos de la multinacional Intel formarían parte del contingente que entraría libre de impuestos a territorio del segundo socio comercial de Costa Rica.

"Por sus reservas [financieras] y condiciones, China es probablemente el país que va a sacar al mundo de esta depresión", opinó el ministro de Exteriores costarricense, Bruno Stagno, minutos antes de que el avión del presidente chino aterrizara proveniente de la cumbre del G-20, en Washington.

Visita a Cuba y Perú

La escala siguiente es Cuba y después Perú, para la cumbre del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en el que Costa Rica pretende ingresar de la mano de su gran aliado chino.

Aunque en público lo nieguen, los embajadores centroamericanos en San José no pierden detalle sobre la actuación de China Popular. Sus informes contienen cada dato que depara la relación San José-Pekín, o al menos cada dato que se hace público, porque resultaría imposible sin considerar el elemento "confidencialidad".

Aún este domingo, el embajador Wang dijo sin rodeos que las finanzas de China corrieron peligro, con todo su billón de dólares en reservas internacionales, porque el Tribunal Constitucional costarricense obligó a Arias a hacer públicos detalles de un crédito blando declarados confidenciales. Roto el secreto, se supo que la ayuda económica fue parte sustancial del establecimiento de relaciones diplomáticas. La diplomacia de la chequera, criticó entonces Taipei, que bien sabe de qué trata esa estrategia.