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El multimillonario John Key vence en las legislativas de Nueva Zelanda

Los conservadores arrebatan el poder a los laboristas que ven frustradas sus esperanzas de conseguir un cuarto mandato

Un multimillonario, el conservador John Key, se convertirá en el nuevo primer ministro de Nueva Zelanda tras vencer hoy en las elecciones legislativas a los laboristas de Helen Clark, jefa del Ejecutivo desde 1999.

Con el 99,9% de los votos escrutados, el Partido Nacional de Key ha logrado el 45 % de los sufragios, frente al 33% del Partido Laborista de Clark, que ha visto frustradas sus esperanzas de conseguir un cuarto mandato.

"Los neozelandeses han votado por el cambio", ha dicho el candidato conservador quien en los últimos actos de campaña había aludido a la histórica victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Ante una multitud de sus seguidores, Key ha advertido de que les esperan "tiempos difíciles" a causa de la ralentización económica mundial, pero ha añadido: "con duro trabajo y una dosis de ingenio, saldremos adelante".

Key confía en que su conocimiento de los mercados financieros le permitirá encontrar la fórmula para sacar a Nueva Zelanda de la recesión económica en la que oficialmente entró a principios de año, por primera vez en una década.

Adiós a los laboristas

"No ha sido nuestra noche", declaró la primera ministra Clark tras reconocer la derrota, felicitar a su rival y anunciar su dimisión como líder del Partido Laborista.

En cuanto al reparto de escaños, los conservadores dispondrán de 59 de los 122 asientos del Parlamento unicameral, a sólo tres de la mayoría absoluta, mientras los laboristas consiguen 43, los verdes, aliados de Clark, se quedan en ocho legisladores, y el pequeño Partido Progresista obtuvo uno.

Key formará gobierno con las fuerzas minoritarias derechistas ACT y Futuro Unido, que lograron cinco y un escaños, respectivamente, e integrarán un Ejecutivo de coalición apoyado por 65 diputados.

El gran derrotado en las urnas fue el ex ministro de Exteriores Winston Peters, recientemente investigado por fraude y cuyo partido New Zealand First perdió sus siete diputados de 2005 y se queda así sin representación parlamentaria por primera vez en más de 30 años.

Quienes sí estarán en el Parlamento son los aborígenes neozelaneses del mayoritario Partido Maorí, que sumó un diputado más para un total de cinco y podría también respaldar a Key.

La economía, clave

Antes de los comicios, todos los sondeos de opinión daban como favorito al candidato opositor respecto a Clark, quien ha visto su imagen dañada en los últimos meses por la recesión economía.

La economía de Nueva Zelanda, una nación de 4,3 millones de habitantes depende de la producción agrícola y ganadera destinada a la exportación pero ahora en recesión.

Key, un antiguo ejecutivo del banco de inversiones Merril Lynch y aficionado al rugby con un patrimonio personal valorado en más de 28 millones de dólares, piensa poner fin a esta situación con un ambicioso programa de privatizaciones y gasto en sanidad y educación sin descuidar el medio ambiente.

Sin embargo, sus detractores le reprochan que en su día apoyara la intervención militar de EE UU en Irak y que en 2005 pusiera en duda la fundamentación científica del calentamiento global.

Durante la campaña, también manifestó que mantendrá la política exterior y, en contra de la mayoría de su partido, respetará la ley que prohíbe la presencia en el país de barcos con armas o sistemas de propulsión nuclear.