Ahmadineyad vaticina el fin del "imperio americano" y el derrumbe de Israel

Bush acusa a Irán y Siria de financiar el terrorismo en su despedida de Naciones Unidas.- El secretario general de la ONU y Sarkozy sí se han centrado en la crisis financiera

Naciones Unidas - 23 sep 2008 - 20:45 UTC

El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, ha aprovechado su intervención ante la 63ª Asamblea General de la ONU para apostar por el diálogo con las potencias occidentales pero sin renunciar a su programa nuclear, por "el inalienable derecho de todas las naciones a producir energía nuclear para fines pacíficos". Irán "no aceptará demandas ilegales sobre su programa nuclear", ha dicho el mandatario iraní.

Además, Ahmadineyad ha expresado que cree que "ha llegado el momento para que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA) presente a la comunidad internacional un informe claro de su control del desarme de los poderes nucleares y actividades de otras naciones poderosas".

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El dirigente iraní también ha tenido palabras muy duras contra sus dos enemigos declarados, Estados Unidos e Israel. Del primero ha dicho que "el imperio americano está llegando al final de su carrera", en referencia a la crisis que azota las estructuras del capitalismo estadounidense y que el líder iraní considera una señal de lo que traerán los nuevos tiempos. Sobre el sucesor de George W. Bush al frente de la presidencia de EE UU, Ahmadineyad ha dicho que, sea quien sea, no deberá "interferir en el extranjero".

De Israel, objeto constante de amenazas por parte del régimen de los ayatolás, el presidente iraní ha dicho que está "en la pendiente definitiva hacia su desplome". "Los asesinos sionistas", ha dicho, están manipulando a europeos y estadounidenses.

Las palabras del iraní son una respuesta desafiante a las advertencias lanzadas horas antes por el estadounidense George W. Bush, quien, a seis semanas de las elecciones presidenciales con las que concluirá su mandato ha optado por despedirse de la ONU en un tono discreto, muy distinto del adoptado a su llegada a la Casa Blanca, ha pasado de puntillas sobre la crisis, hablando tan sólo del plan que ha presentado al Congreso para atajarla. Bush dice que su Gobierno y el Congreso trabajan para que el plan esté en marcha "con la celeridad precisa". En su discurso, ha insistido en que Irán, embarcado en un programa nuclear denunciado por la comunidad internacional, y Siria siguen promoviendo en terrorismo. En este sentido, ha pedido que la ONU adopte sanciones contra el régimen iraní y Corea del Norte, por el peligro que entrañan para la no proliferación nuclear.

También ha destacado que la ONU y otras instituciones multilaterales son hoy "más necesarias y de modo más urgente que nunca, y debemos fortalecerlas", de modo que, en lugar de aprobar resoluciones de condena a los atentados terroristas "apruebe más resoluciones que impidan que esos atentados se produzcan".

A diferencia de otros años, Bush apenas tiene previstos contactos bilaterales con otros líderes. Además de su reunión con el secretario general, con quien hablará de asuntos como la reforma de la ONU, Georgia o Zimbabue, tan sólo se reunirá cara a cara este martes con el nuevo presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, en un momento en el que la batalla estadounidense contra los talibanes refugiados en Pakistán sacuden las relaciones entre ambos países.

La crisis preocupa a todos

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha pedido hoy el restablecimiento del orden en los mercados financieros internacionales, porque la crisis financiera amenaza todos los avances alcanzados en materia de desarrollo y ha criticado la "fe ciega en la magia de los mercados". Para hacer frente tanto a esta crisis como a otras de alcance internacional, el líder de Naciones Unidas, que ha abierto la 63 Asamblea General de la organización, ha abogado por un "liderazgo mundial" que no ceda a la tentación de centrarse en los respectivos asuntos nacionales.

"Necesitamos restaurar el orden de los mercados financieros internacionales", ha dicho Ban en la apertura de la Asamblea, a la que asisten sus 192 países miembros y en la que el presidente de EE UU, George W. Bush, se despide con un último discurso. La crisis financiera mundial ha centrado la intervención de Ban, que ha destacado que pone en peligro los Objetivos del Milenio de lucha contra la pobreza, establecidos en 2000 para reducir a la mitad la pobreza mundial en 2015.

"La crisis financiera global pone en peligro todo nuestro trabajo -financiación para el desarrollo, gasto social en las naciones ricas y pobres, los Objetivos de Desarrollo del Milenio", ha dicho Ban en la reunión anual de la Asamblea en Nueva York.

También el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ha referido a la crisis financiera mundial y ha propuesto una cumbre de líderes mundiales para antes de fin de año para "reflexionar juntos sobre las lecciones" de "la más grave crisis financiera desde los años 30. "Siempre hemos reculado cuando nos hemos enfrentado a la necesidad de dar al mundo globalizado instituciones que lo regulen", ha dicho el presidente francés, llamando a "construir juntos un capitalismo regulado en el que la actividad financiera no se deje al solo juicio de los operadores del mercado". En este sentido, ha abogado por una reforma del G8, los países más industrializados más Rusia, para incluir a China, India, Suráfrica, México y Brasil.

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