El Gobierno italiano aprueba una la ley para 'blindar' a Berlusconi

El Consejo de Ministros envía al parlamento una norma que garantiza la inmunidad a las cuatro más altas autoridades del Estado mientras estén en el cargo

Madrid / Roma - 27 jun 2008 - 14:43 UTC

El Consejo de Ministros de Italia ha aprobado hoy un proyecto de ley para garantizarse la inmunidad mientras esté en el cargo. Según la norma aprobada por el Gobierno, que debe pasar ahora el trámite parlamentario -Berlusconi controla cómodamente ambas Cámaras, por lo que no debería tener problemas para sacarla adelante- las cuatro más altas instituciones del Estado, el presidente de la República, el primer ministro y los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado, no podrán ser juzgados por delitos cometidos antes de acceder al cargo. Eso asegura a Berlusconi, que tiene varios procesos pendientes, asegurarse una presidencia sin sobresaltos judiciales.

El proyecto, que será enviado a la Cámara de Diputados a mediados de julio, aproximadamente, garantiza a las cuatro altas autoridades del Estado la inmunidad. Queda excluido el presidente del Tribunal Constitucional porque no tiene la legitimidad que dan las urnas -es un cargo designado. No podrán ser juzgados mientras estén en ejercicio de su cargo por delitos cometidos antes de acceder a él. En teoría, si podrían serlo por delitos cometidos en el ejercicio de su puesto. El tiempo que permanezcan en sus cargos no computará a efectos de prescripción de los delitos.

En una carta enviada hace unos días al presidente del Senado italiano, Renato Schifani, Berlusconi ya anunció su intención de volver a presentar esta ley para "evitar que se pueda utilizar la justicia contra quien se encuentra en los más altos niveles institucionales del Estado".

Segundo intento

En realidad, la norma aprobada por el Gobierno es un remake de otra muy similar que aprobó Berlusconi en 2004, en su anterior etapa de Gobierno. Aquel intento incluía al presidente del Constitucional, pero el Alto Tribunal lo tumbó. En propósito entonces era el mismo: ponerse a salvo de los jueces que llevan casos contra Berlusconi, a los que el primer ministro considera "metástasis de la democracia" y a los que acusa de perseguirle sin tregua desde que inició su carrera política, hace 14 años.

Esta vez, para evitarse problemas de anticonstitucionalidad, Berlusconi ha incluido disposiciones que establecen que las víctimas de los procesos contra estos cargos pueden continuar sus acciones legales en sede civil, así como la posibilidad para los altos cargos de renunciar a la inmunidad.

Precisamente el Constitucional es, salvo sorpresa, el único que puede frenar este nuevo intento de blindarse de Berlusconi. El partido del primer ministro goza de sólidas mayorías tanto en el Congreso como en el Senado, por lo que tiene asegurado el éxito en el trámite parlamentario. La norma llegará al Parlamento en unos días, previsiblemente a mediados o finales de julio.

Berlusconi libra una dura batalla contra los fiscales y jueces encargados de los casos que le afectan y quiere asegurarse de ser intocable ahora y en el futuro ?aspira a ser presidente de la República. Hoy por hoy, el caso que más le preocupa es el conocido como caso Mills, un asunto de corrupción que se inició en Milán contra Il Cavaliere y su abogado británico David Mills. A la iniciativa de hoy se suma la llamada ley salven al primer ministro, que suspende durante un año todos los juicios por delitos cometidos antes de junio de 2002 y penados con menos de 10 años de cárcel, como es el caso Mills.

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