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Científicos y economistas elaboran un 'ranking' con los principales retos de la humanidad

Con un presupuesto imaginario de 75.000 millones de dólares y cuatro años para gastarlos, el Consenso de Copenhague recomienda invertir en nutrición y dejar de lado la lucha contra el cambio climático

Si tuvieses 75.000 millones de dólares y cuatro años para ayudar a solucionar cualquier problema mundial, luchar contra la malnutrición sería el mejor modo de gastarlos, e invertir en rebajar el efecto de los gases de tipo invernadero lo peor que podrías hacer. Un selecto grupo de científicos y economistas reunidos en Copenhague (Dinamarca), entre ellos cinco premios Nobel, ha establecido una clasificación en clave humanitaria con la vacunación de niños contra enfermedades como la malaria, la progresiva liberación del mercado financiero y la inversión en educación como iniciativas clave que supondrían al ser humano grandes beneficios. ¿El objetivo? Definir los principales retos de la humanidad e incluirlos en el Consenso de Copenhague. Los últimos puestos de la lista los ocupan la inversión en paliar la acción de los gases de tipo invernadero y la lucha contra el cambio climático.

Según los expertos reunidos en la capital danesa, coordinados por el danés Bjorn Lomborg, autor del libro The Skeptical Environmentalist, el reto principal, sin duda, es luchar contra la desnutrición mundial, y el mejor destino para los 75.000 millones de dólares, en cuatro años, sería suministrar vitamina A y zinc a los más de 140 millones de niños que padecen las consecuencias de la hambruna y la alimentación precaria a lo largo y ancho del mundo. "Ayudar a los niños atrapados por la pobreza debería convertirse en nuestra prioridad absoluta", ha explicado el premio Nobel de Economía en 1993, Douglass North.

La mayoría los expertos reunidos ha querido subrayar que el período de cuatro años establecido por Lomborg es demasiado corto para pensar en invertir en la lucha contra el cambio climático. Invertir en el desarrollo de energías renovables se queda en el puesto 14. Eso sí, destinar dinero para rebajar estrictamente el efecto de los gases de tipo invernadero se queda al final del ranking de Copenhague, una lista en la que no apaerece la batalla contra el terrorimo. Y es que, en opinión del grupo de expertos convocados por Lomborg, invertir en limitar los ataques terroristas devuelve al estado beneficios poco considerables.