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En honor del 'oso soldado'

Escocia promueve una campaña para alzar una placa en nombre del animal, que formó parte del ejército polaco durante la Segunda Guerra Mundial

No fue un soldado común. Vojtek, un oso que las tropas polacas adoptaron en 1943, llegó a convertirse en algo mucho más que una mascota, fue un auténtico recluta durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, Escocia, la tierra en la que Vojtek pasó sus últimos días, ha organizado una campaña para levantar una placa conmemorativa en su nombre, según publica la BBC.

Una división del ejército polaco encontró a Vojtek en las colinas de Irán cuando todavía era una cría. Lo adoptaron y lo amaestraron para que ayudara a la compañía a transportar materiales pesados. Cuando las tropas fueron trasladadas a Europa, la única manera de llevarlo consigo era alistarlo como un soldado más, por lo que le asignaron un número y un rango militar.

"Era como tener un perro, nadie tenía miedo de él", explica el veterano polaco Augustyn Karolewski a la BBC. "Le gustaban los cigarrillos y la cerveza, se bebía una botella de cerveza como cualquier otro hombre", continúa el ex combatiente.

Vojtek participó en la campaña italiana y fue testigo de las famosas batallas de Montecassino con la que los aliados lograron abrirse camino hasta Roma. Más tarde, sería trasladado junto a otros 3.000 soldados polacos a Escocia. El 'oso soldado' ya no viajaría más y pasaría el resto de sus días en el zoo de Edimburgo.