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Emotivo y exaltado recibimiento a Consuelo González en su localidad natal

La ex congresista liberada por las FARC cree que su tierra tiene "un compromiso intenso con el acuerdo humanitario"

La ex congresista colombiana Consuelo González, que estuvo seis años y cuatro meses secuestrada por las FARC, ha regresado hoy "inmensamente feliz" a Pitalito, su pueblo natal, que salió a la calle para expresarle su solidaridad exaltado y emocionado. "Esto me demuestra la gran calidad humana y el afecto de la gente de esta tierra", ha dicho, a lo que ha añadido que también "demuestra su compromiso intenso con el acuerdo humanitario".

Con ese acuerdo se pretende conseguir la liberación de 44 secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), militares, policías y políticos, además de tres estadounideses, que los considera "canjeables" por unos 500 guerrilleros presos. Sin embargo, las FARC insisten en que para negociar este acuerdo el Gobierno debe despejar, es decir, desmilitarizar, los municipios de Pradera y Florida, del departamento suroccidental del Valle del Cauca, algo a lo que el presidente colombiano, Alvaro Uribe, se niega. Pero además esta guerrilla mantiene, según el Gobierno, a más de 700 secuestrados con fines de extorsión.

Consuelo González, a menudo con lágrimas en los ojos al repartir constantemente abrazos, no ha podido ocultar sus sensaciones. "Estoy emocionada por la extraordinaria solidaridad" que ha mostrado Pitalito, localidad del departamento del Huila, sur del país, en la que esta tarde la mayoría de sus cien mil habitantes salió a las calles a recibirla.

Un emotivo recibimiento

González de Perdomo llegó al aeropuerto Contador de Pitalito a las 15.30 hora local (22.30 en la Península) en una avioneta de la Policía Nacional, procedente de Bogotá, acompañada de sus hijas, Patricia y María Fernanda, de su nieta, María Juliana, y de sus yernos.

El recibimiento, en el que estuvo el alcalde, Carlos Arturo Giraldo, impactó a Consuelo que quiso resaltar "lo amoroso y lo solidario" de su pueblo, que no paraba de gritar "libre, libre".

Después de seis años y cuatro meses secuestrada, "volver con ella a nuestra casa es una felicidad difícil de describir, lo mismo que el agradecimiento a nuestro pueblo", abundaba una de sus hijas, María Fernanda.

Caravana en las calles

El trayecto del aeropuerto al centro de la ciudad, que se hace en diez minutos, se demoró en una multitudinaria caravana colorista durante dos horas. A bordo del camión de bomberos voluntarios, Consuelo González hizo el lento recorrido hasta el centro de la ciudad para ser recibida oficialmente en el coliseo de la ciudad con una eucaristía oficiada por el obispo de la diócesis de Garzón.

Automóviles, motocicletas y gente a pie abarrotaban la carretera con pancartas en las que se podía leer "Bienvenida a su pueblo, Consuelo" o "Acuerdo humanitario, compromiso de todos", además de una gran cantidad de banderas colombianas.

"Después de tantos años en la selva, hoy es muy rico que todos salgamos a recibirla", comentaba una señora de nombre Lucía, vecina de los González Perdomo que vestía una camiseta en la que se podía leer: "Por el retorno y la esperanza".

González fue liberada el pasado 10 de enero junto a la ex candidata a vicepresidente Clara Rojas, en una operación organizada por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y liderada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que las trasladó a Caracas.

La ex congresista viajó a su pueblo natal cuatro días después de su regreso a Bogotá, procedente de Caracas, con pruebas de vida de ocho secuestrados y el compromiso de trabajar por el acuerdo humanitario.

Consuelo González, entonces representante a la Cámara por el departamento del Huila, tenía 50 años de edad cuando fue secuestrada el 10 de septiembre de 2001 en la carretera que une Neiva, capital del Huila, con Pitalito.

Durante su secuestro murió su marido, Jairo Perdomo, de un infarto, y tuvo una nieta, María Juliana, ahora de dos años, de la que no se ha separado desde que llegó a Caracas el mismo día en que fue liberada por la guerrilla en las selvas del Guaviare, en el centro oriente de Colombia.