Mercosur, unido a favor de Chávez y dividido sobre la influencia de EE UU

Los miembros del Mercado Común del Sur respaldan la adhesión de Venezuela

Los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, miembros plenos del Mercado Común del Sur (Mercosur) respaldaron ayer en la cumbre del bloque en Montevideo (Uruguay) el ingreso de Venezuela, que se ha retrasado por la falta de ratificación de los Parlamentos brasileño y paraguayo. Pero la unidad en el apoyo al presidente venezolano, Hugo Chávez, que asistió a la cumbre, contrastó con las diferentes visiones de la nueva jefa del Estado argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre la influencia de EE UU en la región.

Cristina Kirchner, que asumió ayer la presidencia de Mercosur durante el primer semestre de 2008, advirtió en la sesión plenaria de la cumbre que "muchas veces las visitas en el vecindario no ven con buenos ojos que los vecinos se unan y se lleven bien, y promueven acciones para intentar dividir y separar".

Desde la semana pasada, los más altos funcionarios argentinos, a excepción de la presidenta, han criticado a EE UU por la investigación del Departamento de Justicia y del Buró Federal de Investigaciones (FBI, según sus siglas en inglés) sobre la supuesta financiación de la campaña electoral de Fernández con dinero de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Según las indagaciones estadounidenses, ése era el destino de una maleta con 800.000 dólares que portaba un empresario venezolano-estadounidense en un vuelo entre Caracas y Buenos Aires, y que fue decomisada el pasado agosto por la Aduana argentina .

El presidente brasileño reconoció que Mercosur "tiene enemigos internos y externos", pero advirtió: "Si no avanzamos más rápido, si no caminamos más deprisa, no es culpa de EE UU, ni de Alemania, ni de ningún país de fuera del bloque, sino de nosotros mismos".

Y Cristina Fernández replicó: "Usted, presidente Lula, se queja. En realidad no somos nosotros los que lo criticamos [a Mercosur]. Hay fuertes intereses externos e internos".

Con todo, Lula se mostró optimista sobre Mercosur, a pesar de los pocos avances que se lograron en esta cumbre: "Hace cinco años se decía que el bloque era una acción fallida y no tenía mucho futuro, pero la realidad es que avanzamos; con dificultades, pero avanzamos".

Además, pidió a la presidenta argentina que en el primer semestre de 2008 impulse una "agenda concreta", especialmente para resolver las desigualdades que sufren los socios pequeños (Paraguay y Uruguay).

Cristina Fernández, en su primer encuentro con Chávez después de que estallara el caso de la maleta en Estados Unidos, dijo sin dudar: "Asumo la presidencia [del bloque] con el objetivo de incorporar a Venezuela, que va a permitir configurar el cierre de la configuración energética". Chávez pidió un "trofeíto" para su país, "como premio a la resistencia", dado que viene solicitando su ingreso en Mercosur desde que llegó al Gobierno venezolano, en 1998.

Los presidentes de Mercosur, Venezuela y Chile (asociado al bloque) respaldaron a Evo Morales, presidente de Bolivia (otro asociado), que viajó a Montevideo pese a la crisis política que vive su país. "No sabía que la política era tan sucia. Me acusan de asesino por los hechos de Sucre", dijo en alusión a los muertos y heridos que se registraron a finales del mes pasado en esa ciudad, durante la aprobación de la nueva Constitución que él impulsa. Cristina Fernández le respondió: "Presidente, con todo respeto, creo que la política no es sucia. Creo que algunos que hacen política desde adentro y desde afuera de nuestros países son lo que hacen operaciones sucias y política sucia en la región".

Fue una cumbre tranquila en la que el mandatario anfitrión, Tabaré Vázquez, y Fernández de Kirchner omitieron cualquier referencia al conflicto bilateral por la instalación de una planta de pasta celulosa en la frontera de Uruguay con Argentina, que este país considera contaminante. Ambos presidentes intercambiaron palabras corteses y Kirchner destacó la decisión de Uruguay de permanecer en Mercosur, más allá de las presiones recibidas por Montevideo para abandonar el bloque en favor de un tratado de libre comercio con Estados Unidos.

No obstante, Vázquez pidió "flexibilidad" para que su país y Paraguay puedan rubricar acuerdos ajenos a Mercosur.

El bloque firma con Israel su primer pacto de libre comercio fuera de Suramérica

Desde su creación en 1991, Mercosur (la unión aduanera integrada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) nunca había firmado un tratado de libre comercio (TLC) con un país que no fuera suramericano. Ayer lo hizo con Israel, en la cumbre regional de Montevideo. Aunque el volumen de comercio entre el bloque y ese país de Oriente Próximo es reducido, el acuerdo rompe un letargo en las negociaciones comerciales de Mercosur y además encierra un contenido político: el pacto se firmó antes de que la Venezuela de Hugo Chávez, aliada de Irán, se sume como quinto socio pleno de la unión aduanera.

El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Reinaldo Gargano, expresó, tras la suscripción del TLC, sus deseos de "paz" y "consolidación de la democracia" en Oriente Próximo. Para la firma viajó expresamente el ministro de Industria, Comercio y Trabajo de Israel, Eliahu Yishai.

No lo firmó ningún representante de Venezuela, porque este país aún espera que los Parlamentos de Brasil y Paraguay ratifiquen su adhesión a Mercosur. Una vez que el país caribeño sea miembro pleno del bloque, tendrá 270 días para analizar el TLC con Israel, mientras que Mercosur consultará a Tel Aviv si acepta la incorporación de Venezuela al acuerdo.

En los primeros 10 meses de 2007, los socios de Mercosur exportaron a Israel por valor de 460,2 millones de dólares e importaron por 653 millones. El bloque suramericano le envía granos, maquinarias y calzado, mientras que Israel le provee de agroquímicos, software y productos tecnológicos. Un negociador argentino destacó la importancia del acuerdo por los lazos culturales que unen al bloque —existen numerosos colectivos judíos en Argentina y Brasil—.

Mercosur mantiene el libre comercio con sus seis asociados: Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela. En los últimos años se ha profundizado el acuerdo marco del bloque con México, pero este país sólo ha liberalizado su intercambio con Uruguay. La negociación de un acuerdo político, de cooperación y libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea está paralizada hasta que se resuelva la Ronda de Doha, en la que los 151 miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) discuten la reducción de los subsidios de los países ricos a la agricultura, un tema vital para las economías del bloque. En una señal de buena voluntad, la UE envió a la cumbre de Mercosur al comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, que abogó por reanudar las conversaciones.

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