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Siniora llama a la calma en un Líbano sin presidente

El primer ministro asegura que controla la situación en el país tras la salida de Lahoud al expirar su mandato sin acuerdo para un sucesor

El primer ministro de Líbano, Fuad Siniora, ha llamado esta mañana a su pueblo a la calma después de que el presidente, Emile Lahoud, haya dejado su cargo, al expirar su mandato, sin que se haya alcanzado un acuerdo entre las distintas fuerzas del país para encontrarle un sucesor. El prooccidental Siniora ha anunciado que toma el poder ejecutivo en ausencia de presidente y ha dicho que no hay motivo para la alarma. Lahoud, fiel aliado de Siria, abandonó esta medianoche su cargo y el palacio presidencial en medio de los gritos de unos 2.000 simpatizantes del primer ministro que gritaban "¡Lahoud fuera!".

Es la primera vez en nueve años que el puesto de presidente de Líbano se queda vacío. Los diputados de la corriente antisiria de Siniora y los opositores prosirios encabezados por el partido radical Hezbolá no han conseguido llegar a un acuerdo sobre un candidato de consenso, por lo que la votación para elegir presidente prevista para ayer fue aplazada hasta la semana que viene. La Constitución establece que, en ausencia de presidente, sus poderes van a parar al Consejo de Ministros.

"Cuando la presidencia está vacante, sus poderes recaen en el Gabinete, que es legítimo y constitucional", ha dicho Siniora esta mañana. El primer ministro, que ha visitado al patriarca maronita, Monseñor Nasralá Sfeir, comunidad a la que debe pertenecer el presidente de la República, ha asegurado que "no se quedará un minuto más en el poder" una vez que se elija al nuevo mandatario. "No hay nada de lo que preocuparse. Nuestro trabajo ahora es ver cómo completar la elección presidencial. Ningún libanés, y yo el primero, aceptará que no haya un presidente de la república", ha asegurado el primer ministro, que cuenta con el respaldo de EE UU, la UE y algunos países árabes moderados, que tienen intención de reconocer la legitimidad del Gobierno.

Sin embargo, la oposición pro siria, con el grupo radical chií Hezbolá a la cabeza, apoyado por Siria e Irán, opina que el Gobierno de Siniora carece ya de legitimidad una vez que se ha ido el presidente. Además, consideran que el ejecutivo perdió esa legitimidad cuando los ministros chiíes lo abandonaron el pasado año.

El ejército en las calles

Mientras, en las calles, donde hay una fuerte presencia del ejército, reina la calma. Las tiendas y cafés han abierto con normalidad y el tráfico circula como es habitual. Antes de abandonar la presidencia, Lahoud encargó al ejército que se hiciera cargo de la seguridad y declarara el estado de emergencia si la situación se salía "de control". Siniora rechaza que la autoridad esté en manos de los militares y reafirma su papel. Lahoud considera que el Gobierno de Siniora es "ilegal y anticonstitucional" tras la salida de los seis ministros prosirios hace poco más de un año, "no importa lo que digan los EE UU, Francia o cualquiera otra parte".

El ejército, que está en estado de alerta desde hace varios días, ha intensificado hoy sus controles en todo el país. Cientos de efectivos han sido desplegados en tanques, vehículos blindados y todoterrenos en los cruces de carreteras que conducen a Beirut y en el centro de la capital, en donde se encuentra el Parlamento.

Nadie se atreve a pronosticar en qué desembocará la más aguda crisis política libanesa que se registra desde el fin de la guerra civil, que desangró Líbano durante 15 años. El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, pidió anoche un acuerdo. Lo único cierto es que el acuerdo entre ambos bloques se antoja tan difícil ahora como lo era en septiembre, cuando arrancaron las negociaciones. La ley fundamental establece que para la elección del presidente -debe ser un cristiano, según la legislación- se requiere un quórum de dos tercios en la Cámara, algo que no permite el boicot de Hezbolá y su aliado, el Movimiento Patriótico del ex general Michel Aoun.

EE UU pide calma

El Gobierno de Estados Unidos ha instado a que se mantenga la calma en el Líbano ante la decisión del Ejército de ese país de asumir las tareas de seguridad después de que el Parlamento no lograra elegir un nuevo presidente. Al mismo tiempo, el Departamento de Estado ha alertado a los estadouidenses en un comunicado público acerca de la posibilidad de disturbios en ese país árabe ante la crisis presidencial.En una declaración a los periodistas el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack ha instado a que todas las partes de la crisis libanesa cumplan sus deberes constitucionales y elijan lo más pronto posible un nuevo presidente en reemplazo del pro sirio Emil Lahud.

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